Sigmund Freud. En son temps at dans le nötre

Autora: Elisabeth Roudinesco
Título: Sigmund Freud. En son temps at dans le nötre
Año de publicación: 2014
592 páginas.
Editions du Seuil, París, Francia.
Año de publicación 2015
624 páginas.
Editorial Debate
Ciudad de publicación: Buenos Aires
Traducido por: Horacio Pons.

Comenta: Lic. Lucía Inés Azrak[1]

Si bien hay muchas biografías sobre Freud, esta obra muestra, como bien dice su título, a Freud en su tiempo, con sus afectos, familia, amigos, colegas, pacientes, es decir en su contexto; rodeado de sus colecciones, de sus mascotas. Muestra su forma de pensar, sus dudas; los avances y retrocesos en sus construcciones; sus ilusiones y desánimos; sus generosidades y mezquindades; sus rivalidades con colegas, los amores y odios; su afán por la búsqueda de lo oculto; sus disfrutes, el placer por los viajes, su encantamiento con Italia, la descalificación de los Estados Unidos y su adhesión a Europa Central, su pensamiento político y religioso y su anhelo de cambiar el mundo.

La autora tomó la idea de la estructura del libro del gran historiador Jacques Le Goff, Saint Louis,que, al consultarlo, la animó a situar a Freud en su época.

La obra sobresale por la importancia concedida a la relación con sus discípulos y colegas, de los que traza algunas semblanzas. La mayoría pasarían de la amistad a la enemistad, de formar parte de su círculo íntimo a convertirse en adversarios que estimulaban su creatividad. Es decir, un hombre de su tiempo, con toda su subjetividad, visibilizado en los pequeños detalles de su vida íntima.

Otra distinción de esta obra fue la posibilidad que tuvo la autora de acceder a otros documentos, al abrirse al público los archivos freudianos que posee la Biblioteca del Congreso de Washington, compuesto de unos veinte volúmenes escritos, más de trescientos artículos, una gran cantidad de notas, agendas, dedicatorias, anotaciones en las obras de su biblioteca, unas diez mil cartas conservadas, textos acerca de más de cien pacientes, intervenciones y entrevista.

El libro, que fue galardonado con premio Décembre en Franciay el Prix Littéraires 2014, consta de 619 páginas que se dividen en una Introducción y cuatro partes, que siguen un orden cronológico tanto de su vida personal como de su desarrollo intelectual y científico.

Primera Parte: VIDA DE FREUD

Segunda Parte: FREUD, LA CONQUISTA

Tercera Parte: FREUD EN SU PROPIA CASA

Cuarta Parte: FREUD, LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Y además del EPILOGO y AGRADECIMIENTOS,

Cien páginas de notas, referencias y citas del texto, más una abultada bibliografía, una nómina alfabética de sus pacientes y fecha de tratamiento, el árbol genealógico de su familia y un Índice onomástico.

Son muchos los argumentos, las enseñanzas de esta biografía apasionante que a tramos se lee como una novela. De manera muy amena, y también esclarecedora nos presenta a Freud en el contexto de las costumbres y valores de su tiempo. No lo presenta como un hombre perfecto, pero sí como el pensador más influyente de su tiempo y del nuestro, ya que sus ideas han tomado cuerpo en nuestra cultura a través del arte, en sus distintas expresiones, cine, teatro, los cómics o la televisión.

Algo sobre la autora:

ÉlisabethRoudinesco[2], es hija de dos psicoanalistas -el médico francés de origen judío rumano Alexandre Roudinesco y la pediatra francesa de origen judío alemán Jenny Aubry, perteneciente a la alta burguesía-, Élisabeth creció en un ambiente culto donde la figura y la obra de Freud estaban muy presentes. Tras estudiar Lengua y Literatura en la Sorbona, continuó formándose con destacadas figuras del pensamiento y las letras francesas, como Deleuze, Foucault, Certeau y Todorov.  Se formó en la Escuela Freudiana de París de la mano de Lacan, de quien se convirtió en su biógrafa, y ha escrito multitud de libros sobre historia del psicoanálisis, la revolución francesa y el judaísmo.

En diferentes entrevistas que ha dado, Roudinesco cuenta cómo surgió la idea y cómo fue realizando el trabajo documentado y dice sobre esta obra que: “Para mí, era algo evidente que tenía que escribir su biografía o, como yo lo llamo, su historiografía.”  “¡La figura de Freud no pudo ser más compleja y contradictoria!”[3]

Agrega que resulta como respuesta a la controversia siempre presente sobre la persona y obra de Freud y tras la publicación “El libro negro del Psicoanálisis[4], y el posterior ensayo de Michel Onfray, “Freud: El crepúsculo de un ídolo”, donde el autor deja a Freud y su pensamiento desacreditados, dando una imagen turbia, fundada muchas veces en rumores o lecturas parciales y la autora nutriéndose de nuevos datos trata dehacer una obra, sobre todo documentada de su vida.

Como ya se conocían muchas biografías ella se interesó en abocarse a lo cotidiano, a la lectura de sus cartas, y comenta quea través de ellas se puede ver lo que él piensa cada día. Y agrega: “Si no estudiamos esa inmensa correspondencia de diez mil cartas, no entenderemos nada. Son tan importantes como sus obras. En esas cartas le vemos vivir, pensar, en medio de todos sus discípulos. El momento histórico que les tocó vivir es también fundamental para entender al personaje y el devenir del psicoanálisis”.

Hace un recorrido por los diversos autores que se ocuparon de la historiografía y a las diferentes versiones escritas, desde los que lo idolatran hasta los que lo denigran y alegaque siempre hay fuerzas reaccionarias frente a los creadores, científicos, pensadores universales y que no está en contra de ello siempre que los hechos revelados sean ciertos y que, en su recopilación no ha encontrado pruebas que demuestren que Freud fuera incestuoso o nazi.

Roudinesco se refiere, una y otra vez, a la voluntad de cambiar el mundo que animaba a esa comunidad de hombres que rodearon a Freud y que deseaban explorar y cambiar el alma, del mismo modo que la religión, la filosofía o los socialistas, comunistas que buscaban la transformación de la sociedad.

Otro interesante capítulo es el del auge del feminismo la inclusión de las primeras mujeres en los círculos psicoanalíticos. Menciona las diferencias de Melanie Klein con las concepciones freudianas, con Anna Freud; y cómo cada uno entiende el tratamiento de un niño, sus concepciones sobre la sexualidad e identidad sexual.

Entre sus abordajes hace mención a casosclínicos como el de Hilda Doolittle (H.D) o Ida Bauer (caso Dora), como también los de SergejPankejeff, (Hombre de los lobos) oErnestLanzer, (Hombre de las Ratas), y analiza los aciertos y los errores del protagonista. Refiere su relación con las mujeres de la casa, Martha, Minna y Anna y su relación especial con Lou Andreas-Salomé y Marie Bonaparte, como así también el intercambio intelectual que compartió con muchas otras psicoanalistas de la época.

Y en general su opinión sobre las mujeres, cómo las defendía y bregaba por su independencia, cómo contribuyó a revelar los continuos abusos de los que ellas eran objeto por parte de los varones intentando demostrar que el origen de los síntomas neuróticos y el fenómeno de las “histéricas”, era consecuencia de traumas sexuales sufridos en la infancia, así como de la constante represión y falta de libertad.

Reconoce la historiadora que en su Freud no hay grandes revelaciones, pero sí muchos detalles. “No hay revelaciones llamativas porque las correspondencias principales ya eran conocidas” (4), declara, y anima a futuros investigadores a estudiar, además de sus cartas, más a fondo los escritos de los pacientes ya que desde 1920 la narración de las psicoterapias del período de entreguerras quedó a cargo de los propios analizados bajo la forma de testimonios.

En razón de su amplia formación su obra además del enfoque psicoanalítico hace referencia a otras disciplinas como literatura, antropología, filosofía, mitología, biología, política, etc., en las cuáles Freud incursionaba.

Nos permite conocer su pensamiento, sus discursos y sus acciones en relación a los conflictos internacionales de la época, de las guerras, de los cambios regionales y sociales, de la pretensión de la creación de un Estado judío, del antisemitismo nazi. Es decir, lo muestra como un hombre preocupado y comprometido con la sociedad pero que abonaba la idea de mantener una postura “neutral” y “apolítico”. Por supuesto, pensamiento nada más alejado del espíritu del psicoanálisis que desarrollaba.

Nos dice que a pesar de su gran lucidez y de haber preanunciado en su obra “El malestar de la cultura”  las inquietudes que le generaba el tiempo en el que vivía y alertaba de la amenaza que suponía la “pulsión de autodestrucción primaria” del hombre, afirmando que sólo el acceso a la civilización, a la cultura, podía dominar en el hombre esa tendencia “salvaje y bárbara” propia de la psique humana, no logró ver la cercanía de la Primera Guerra Mundial, como tampoco el avance del Nazismo,  el ascenso del Fascismo, y hasta muy tarde el peligro que corría que lo obligó a huir de Viena por su condición de judío.

Frente a lo convulsionado que es y ha sido el mundo encontramos también la actualidad de su pensamiento, de su obra, en textos como “El malestar en la cultura”, “La ilusión de un porvenir” o “Por qué la guerra”, dónde recurrimos para tratar de comprender la barbarie humana que transitamos.

Concluye en el “Epílogo”, que cuando fue a visitar el crematorio de Londres donde se encontraban las cenizas de Freud y Martha Bernays, sabiendo que ese lugar cubierto por ofrendas y recuerdos, había sido maltratado por unos vándalos y, pensó: “…que esta profanación –o, mejor, esta “decapitación”- señalaba en verdad que Freud, setenta y cinco después de su muerte, seguía perturbando la conciencia occidental con sus mitos, sus dinastías principescas, su travesía de los sueños, sus historias de hordas salvajes…” “Lo imaginaba blandiendo su bastón contra los antisemitas, poniéndose la mejor camisa para visitar la Acrópolis, descubriendo Roma como un amante loco de felicidad, fustigando a los imbéciles, hablando sin notas frente a un público de norteamericanos atónitos, reinando en su morada inmemorial en medio de sus objetos, sus chow-chows pelirrojos, sus discípulos, sus mujeres, sus pacientes locos y esperando a Hitler a pie firme sin conseguir pronunciar su nombre, y me dije que aún seguiría siendo, durante mucho tiempo, el más grande pensador de su tiempo y el nuestro”.

Comentario final: Resulta un libro atrapante. Su lectura no decae en interés a lo largo de todos sus capítulos muy por el contrario invita a sumergirse en sus páginas. A veces para refrescar conocimientos, u otras lecturas, o para comparar con otras biografías, o por apasionarnos con el estilo del relato que va como hilvanando cómo ocurrieron los hechos, y siempre por querer saber más sobre el pensamiento y acción de ese hombre que también hizo carne en nuestras vidas.

Para concluir y situar a Freud en “nuestro tiempo”, quisiera tomar una idea de J. Derrida, quien sostiene que más importante que los desarrollos teóricos de Freud es la manera en que nos ayuda a cuestionar un gran número de temas referentes a la ley, el derecho, la religión, la autoridad patriarcal, etc.

Y, refiriéndose al futuro del Psicoanálisis expresa: “…se ha iniciado un proceso complejo, en el interior de lo que se titula comunidad, corporación o institución psicoanalítica, y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría, los campos de la terapia y, si por lo menos los hay, los campos ajenos a la preocupación terapéutica, la cultura general, los medios, el derecho. Sobre esas fronteras móviles, inestables y porosas, justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras, el cambio no dejará de acelerarse. ¿Para ir a dónde? No lo sé. Hay que saber, hay que saber, pero también hay que saber que, sin cierto no-saber, nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre.

[1]Lic. en Psicología U. del Salvador. Especialista en Psicodiagnósticos con Rorschach. Miembro titular deAsappia. Integrante del Área de infancia. luciaaj@hotmail.com

[2]ÉlisabethRoudinesco, (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 19 de abril de 2016.https://es.wikipedia.org/wiki/Élisabeth_Roudinesco

[3]Cremades, J. (2015) “Elisabeth Roudinesco: “Freud vivió en un mundo de frustración. Hoy todo es posible”.”El Cultural. Obtenido de: http://www.elcultural.com/noticias/letras/Elisabeth-Roudinesco-Freud-vivio-en-un-mundo-de-frustracion-Hoy-todo-es-posible/8275

[4]Meyer, C. (2007). Editorial Sudamericana.

         

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