SALUD MENTAL Y GLOBALIZACIÓN

Pablo Javier Varela Fregoso.[1]

Resumen: En este artículo se revisan diferentes conceptos del fenómeno de la globalización, como del concepto de salud mental, y se ofrecen diferentes estadísticas sobre algunos fenómenos sociales como la violencia y el suicidio en México, así como se mencionan las “nuevas patologías” que se han presentado en esta era de la globalización y el postmodernismo, para posteriormente hacer un análisis desde la perspectiva de Erich Fromm de la psicopatología de la normalidad y la enajenación como el mayor problema de salud mental de acuerdo a Erich Fromm.

Palabras Claves: Globalización, Salud Mental, Capitalismo, Enajenación, Carácter Social.

Empezaré por ofrecer una definición del concepto de globalización, o tal vez sería más correcto decir “mundialización”, aunque por uso y costumbre se utiliza más el término de globalización; y otro de lo que es un trastorno mental.

No existe una definición única para ninguno de estos conceptos. Por ejemplo, la globalización es un término de uso relativamente reciente que se refiere a la noción para tratar de sintetizar una serie de tendencias que han venido produciéndose, a nivel mundial.

Actualmente podemos decir que el mundo se ha hecho más pequeño, gracias a los medios de comunicación actuales como internet, los medios de transporte cada vez más rápidos, los cambios en lo que se han llamado “nacionalismos”, “soberanías”, las movilizaciones de grandes cantidades de dinero, que pueden ser de varios miles de millones de dólares o euros, con fines especulativos y políticos que pueden llegar a desestabilizar a un país, a la tecnología cada vez más sofisticada que manejan sólo algunos países o corporaciones, el predominio de las finanzas sobre las ideologías anteriores. Para ZiaQureshi, (Baró, 1997) funcionario del Banco Mundial, la globalización es un fenómeno que se ve impulsado por “la tendencia generalizada hacia la liberalización del comercio y los mercados de capital, la creciente internacionalización de las estrategias empresariales de producción y distribución y el avance tecnológico, gracias al cual se están eliminando rápidamente los obstáculos al intercambio de capital”. Estas definiciones se caracterizan por entender este fenómenos como algo “técnico-económico”.

Otro autor, Hilboume A. Watson propone: “La globalización es producto y agente de las tendencias históricas (internacionales) de acumulación capitalista.”  Continúa: “La globalización no es más que un momento en la cristalización del contenido social dentro del capitalismo y esto no puede ser revertido al instante por el Estado-Nación o por ningún individuo capitalista o grupo de trabajadores.” Otros autores ven a la globalización como la terminación de la internacionalización de expansión del capitalismo como efecto de sus propias leyes económicas, (Ibíd.).

Ahora bien, no se puede limitar el fenómeno de la globalización a sus facetas económicas y políticas, sino que también abarca aspectos culturales.Esta dimensión de la globalización tiene como objetivo la uniformización de los patrones o estilos de vida, sistemas de valores, costumbres, etcétera, para lo cual se tiende a la conversión de todos los habitantes del planeta en consumidores de productos culturales estandarizados acordes con los fines de la globalización.

Por otra parte, en relación a la definición de un trastorno mental, utilizaré la que ofrece el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Estadunidense, mejor conocido como el DSM 5,que es la última edición de este manual, y que por su uso común para fines educativos y de investigación, considero que puede ser un buen referente. Dice: “Un trastorno mental es un síndrome caracterizado por una alteración clínicamente significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de un individuo, que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que subyacen en su función mental. Habitualmente los trastornos mentales van asociados a un estrés significativo o una discapacidad, ya sea social, laboral o de otras actividades importantes. Una respuesta predecible o culturalmente aceptable ante un estrés usual o una pérdida, tal como la muerte de un ser querido, no constituye un trastorno mental. Un comportamiento socialmente anómalo (ya sea político, religioso o sexual) y los conflictos existentes principalmente entre el individuo y la sociedad, no son trastornos mentales salvo que la anomalía o el conflicto sean el resultado de una disfunción del individuo, como las descritas anteriormente (Asociación Psiquiátrica Estadunidense, 2014).

Esta definición de trastorno mental parte de la psiquiatría como disciplina médica y abarca tres áreas:

  1. El estado cognitivo,
  2. Las emociones,
  3. Y la conductual,

Que a su vez dependen del aparato biológico y de la psique, y en el que está implícito algún tipo de sufrimiento o estrés y de algún grado de disfunción, incluyendo también lo social y ya no solamente lo biológico y lo psicológico. Todas aquellas disfunciones que caigan dentro de un marco cultural compartido no se considerarían como trastornos mentales, y algo muy importante es que los comportamientos sociales anómalos per se o “primarios” no se pueden considerar como trastornos mentales, sino sólo aquellos que sean consecuencia de un trastorno biológico o psicológico previo, es decir sólo si son secundarios o efectos de alguna anomalía, y por lo tanto no habría posibilidad de elección ni de libertad.

Ahora bien, se podrán preguntar ¿cuál es entonces la relación entre “Globalización” y la salud mental? Para contestar a dicha pregunta me parece necesario recurrir al concepto de “Carácter Social” descrito por Erich Fromm, sociólogo perteneciente en algún momento a la Escuela de Frankfurt y a la Teoría Crítica, y quien se formó posteriormente como psicoanalista, representante de lo que él llamó Psicoanálisis Humanista y fundador del Instituto Mexicano de Psicoanálisis, A. C.

Fromm escribió su libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea en 1955, es decir hace poco más de 60 años. En la introducción de dicho libro aclara que es la continuación de dos libros que escribió previamente, traducidos al español como El miedo a la libertad y Ética y Psicoanálisis. En el primero hace una crítica a los sistemas totalitarios y analiza la respuesta de la sociedad tratando de huir de la libertad y de su responsabilidad, como una relación sado-masoquista. En el segundo propone una caracterología basada en las relaciones interpersonales, sustituyendo a la libido del sistema freudiano.

Hace también una aclaración en este libro a la edición publicada en español en 1956, advirtiendo que sería un error considerar que la temática de su libro sólo sería aplicable a los Estados Unidos de Norteamérica, país en  el que se había desarrollado el capitalismo más que en ningún otro lugar, ya que si bien cada sociedad tiene sus particularidades, la mayoría de los países latinoamericanos tenían y tienen una tendencia hacia el capitalismo, y que las particularidades de cada país se mezclaban con los rasgos generales del capitalismo de ese entonces, y esa mezcla debería ser estudiada para lograr una comprensión completa de los problemas sociales y psicológicos de cada país latinoamericano, (Fromm, 1956).

Dice Fromm que para entender la salud mental debemos estudiar la influencia de las condiciones específicas de nuestro modo de producción y de nuestra organización social y política sobre la naturaleza humana. Es decir, tenemos que partir de la idea de un carácter social, como punto de referencia para poder hablar de la salud mental del ser humano.

Fromm define al carácter social como: “el núcleo de estructura del carácter compartida por la mayoría de los individuos de la misma cultura, a diferencia del carácter individual, que es diferente en cada uno de los individuos pertenecientes a la misma cultura” (Ibíd.).

Explica: “La función del carácter social consiste en moldear las energías de los individuos de la sociedad de tal suerte, que su conducta no sea asunto de decisión consciente en cuanto a seguir o no seguir la norma social sino asunto de querer obrar como tienen que obrar, encontrando al mismo tiempo placer en obrar como lo requiere la cultura. En otras palabras, la función del carácter social consiste en moldear y canalizar la energía humana dentro de una sociedad determinada a fin de que pueda seguir funcionando aquella sociedad”, (Ibíd.).

Los factores económicos, si bien no son los únicos, tienen un peso muy importante en la formación del carácter social, ya que tanto el individuo como la sociedad tienen como tarea primordial el poder sobrevivir, y sólo después podrán satisfacerse otras necesidades humanas. Lo anterior determina el modo y las prácticas de vida.

Asimismo, existe otro componente que interactúa con los factores anteriores, y es la naturaleza humana, y por lo tanto existen necesidades inherentemente humanas que deben ser satisfechas como la felicidad, el amor, y la libertad entre otras.

Debe existir una armonía entre las condiciones objetivas sociales y culturales, y así el carácter social tendrá una función estabilizadora, ya que si las condiciones externas cambian y no encajan ya con el carácter social tradicional perderá dicha función y se convertirá en un elemento de desestabilización.

Fromm describe el desarrollo del capitalismo desde el siglo XVII al siglo XX, y cómo las particularidades de cada etapa fueron influyendo en la conformación del carácter social, (Ibíd.).

En nuestra época, y de acuerdo a las definiciones ofrecidas al principio del fenómeno de la globalización como otra etapa del capitalismo, aparece la siguiente interrogante ¿hacia dónde se dirige el carácter social actualmente?

Antes de tratar de ofrecer una respuesta a la pregunta anterior me parece importante ofrecer algunos datos. El trastorno psiquiátrico más frecuente actualmente es la depresión, pero han ido en aumento los trastornos de la alimentación, típicamente propios de las sociedades occidentales, los trastornos psicofisiológicos o también llamados trastornos psicosomáticos, la violencia en general y contra las mujeres, los niños y los ancianos como grupos más vulnerables, los trastorno de ansiedad, las crisis de angustia o ataques de pánico, la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, los problemas de adicciones, etc., (Talarn, 2007) (De la Fuente, 2015).

Se ha hablado de un Darwinismo cultural, refiriéndose entre otras cosas al mercado y a los productos masivos como con mayor oportunidad de supervivencia. Gracias a la publicidad a través de los diversos medios informativos como las redes sociales, la televisión y otros medios de comunicación masiva generan una tendencia uniforme de consumo de muy diversas clases, como productos alimentarios, informativos, recreativos, culturales, que tienden a generar un pensamiento hegemónico. Esto lleva a generar falsas expectativas y a creer que de este modo se logrará una felicidad total y absoluta. Existe una trampa al querer confundir felicidad con bienestar.(Talarn, 2007) (De la Fuente, 2015).

Las cifras nos dicen lo contrario en cuanto al logro de la felicidad, ya que aun satisfaciendo estas necesidades de consumo, no se consigue la anhelada felicidad.

La meta de lograr sólo y únicamente mayores ingresos económicos ha llevado a una lucha despiadada generando también niveles de ansiedad altísimos, y no un sentimiento de satisfacción en la vida. Pareciera que la vida se ha convertido en un concurso en el que sólo los que ganan pueden ser felices y los que pierden están condenados al fracaso y a la infelicidad, y donde ganar significa estar por arriba de los demás sin importar los medios para lograrlo, propio de los modelos neoliberales actuales y que se transmiten a través de espectáculos televisivos, por ejemplo,  donde los que no alcanzan los niveles adecuados son “eliminados o excluidos” ante el gusto de los demás participantes y del público espectador.

En los últimos años ha habido un aumento en el consumo de psicofármacos para tratar diversos problemas que van desde los problemas de pareja, las situaciones de pérdida, los problemas relacionados con el hecho de envejecer, problemas con la imagen corporal, etc. Pero ¿Realmente son “enfermedades” o “trastornos mentales” que se deben tratar con medicamentos? En ese sentido pareciera que se busca suprimir cualquier tipo de dolor o sufrimiento emocional en un sentido hedonista simplista y concreto, siendo que son experiencias vitales inevitables e incluso oportunidades de crecimiento y madurez.

Según la encuesta nacional contra las adicciones la prevalencia de alcoholismo ha aumentado tanto en hombres como en mujeres, así como se ha reducido también la edad en la que se comienza a beber.

Han aparecido también “nuevas patologías” como son las adicciones a internet, al teléfono celular, al sexo, el consumismo en general, etc. (Talarn, 2007) (De la Fuente, 2015).

También se pueden mencionar entre las “nuevas patologías” el culto a “la belleza” que lleva a la vigorexia, a cirugías estéticas, a liposucciones, a la anorexia, a dietas ortoréxicas que llegan a los excesos, bronceados, implantes, etc.

Antes, con Freud la “histeria” fue un paradigma que dio lugar al nacimiento del psicoanálisis. Ahora ¿podría ocupar este lugar la fibromialgia? Una enfermedad que ha ido incrementándose en su prevalencia, mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres en una relación de 1 a 10,  y de la que no se conoce exactamente su origen, pero que comparte muchos síntomas de una depresión, y que  está entre los límites de la psiquiatría y la reumatología. (Talarn, 2007) (De la Fuente, 2015).

Sin lugar a dudas los trastornos mentales han aumentado en el mundo. Se calcula que el 14% de la morbilidad mundial, está relacionada con algún problema neuropsiquiátrico, sobresaliendo como ya he mencionado previamente la depresión, el alcoholismo, las adicciones a otras sustancias y las psicosis. Se calcula que cada siete segundos alguien en el mundo desarrolla una demencia, que para el año 2020 se habrán consumado un millón y medio de suicidios en el mundo y entre 15 y 30 millones de intentos registrados, (Ibíd.).

Según la OMS 20% de los pacientes que acuden a consulta de primer nivel, van por un problema psiquiátrico, y una de cada 4 personas desarrollará algún trastorno mental a lo largo de sus vidas. (Ibíd.).

La segunda causa de muerte en México entre mujeres de 15 a 19 años es el suicidio, siendo un problema que va en aumento, (Ibíd.).

La tasa de delitos en México aumentó 16.9%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Uno de cada tres hogares mexicanos resultó afectado.

La población de 18 años y más a nivel nacional manifestó a INEGI que el tema de la inseguridad es su principal preocupación (57.8%), seguido del desempleo (46.5%) y la pobreza (33.7%), (Instituto Nacional de Estadística yGeografía, 2013).

En el año 2013, México tenía el primer lugar en secuestros a nivel mundial, de acuerdo al Observatorio Nacional Ciudadano (Observatorio Nacional Ciudadano, 2014).

Regresando a la pregunta anterior ¿hacia dónde se dirige el carácter social actualmente?

Fromm habla de una patología de la normalidad, y dice que la enajenación es la enfermedad del hombre actual. (Fromm, 1991)

El significado que Fromm le da a este concepto es el de somos unos extraños para nosotros mismos, o que el mundo exterior nos es ajeno.

Pone como ejemplo para aclarar el concepto de enajenación “el mercado“, que regula nuestra economía moderna, en el que los precios y la producción están determinados por la demanda. Lo anterior de acuerdo a Fromm, tiene consecuencias de tipo psicológico, ya que todas las cosas se presentarán como mercancías, donde el valor de uso pasa a convertirse en un valor de cambios. Es decir, una herramienta que me puede resultar útil, puede ser comprada, y su valor ahora lo mido por su costo, ya no por su utilidad, lo que implica una abstracción, y entonces puedo comparar una obra de arte, por ejemplo un cuadro de Van Gogh a la que le doy un valor económico de varios millones de pesos, con una casa que cueste también varios millones de pesos. Son dos objetos totalmente distintos y con funciones distintas, pero que ahora puedo equiparar de acuerdo a su valor en el mercado, lo que nos lleva a relacionarnos con las cosas como mercancías. (Ibíd.).

De esta manera podemos por ejemplo medir la salud de acuerdo a los gastos que se requieren para construir un hospital, pagar al personal médico, el costo de los medicamentos, etc. y no como un fenómeno humano que implica dolor, sufrimiento, afectación emocional del paciente y sus familiares, etc.

Este fenómeno de abstracción, también se extiende a las personas, como cuando leemos en el periódico que han sido asesinados un grupo de estudiantes, o han sido secuestrados unos trabajadores de un hospital, desconociendo a la persona como alguien concreto y con una historia personal, alguien singular e irrepetible. En este mismo sentido, es común decir que una persona “debe venderse”, ser agradable, con una buena presencia, tener una familia bonita, vestirse a la moda, usar cosas caras, para así ser cotizado y tener buenas oportunidades en el “mercado laboral” como si fuéramos cosas. Lo anterior hace que alguien no se valore a sí mismo por sus cualidades personales, como su inteligencia, su integridad, su capacidad de amar, de su generosidad, etc., sino por cómo es aceptado y valorado en el “mercado”, es decir como si fuera una mercancía, generando sentimientos de inseguridad y ansiedad. (Ibíd.).

El lenguaje, dice Fromm, es otra área donde se puede ver el fenómeno de la enajenación. La función del lenguaje es poder comunicarme, y para eso es necesario hacer una abstracción de un objeto. Por ejemplo, si hablo de una silla, me refiero a las sillas en general y no precisamente a una silla en particular. Esta abstracción del lenguaje no es muy útil e indispensable, sino fuera así, de hecho, no podría estar platicando con ustedes. El problema es cuando la abstracción sustituye la realidad, como dice aquel proverbio budista, “no debemos confundir el dedo que señala la luna con la luna”. Una de las palabras tal vez más prostituidas es la palabra “amor”, con la cual no referimos a emociones que en realidad no tiene nada que ver con el amor, como la posesividad, los celos, la dependencia, etc. otro ejemplo podría ser como cuando saludamos a alguien y le preguntamos ¿cómo ha estado? Y nos responde “bien” aunque la esté pasando mal, ya que se supone que es la respuesta que debe dar para ser “políticamente correcto”.

Agrega Fromm que se ha perdido la sensibilidad por la sensiblería, definiendo a esta última como “un sentimentalismo en un estado de total desapego”, por ejemplo mucha gente se indignó ante la fotografía de un niño sirio ahogado en una playa, o ante los actos terroristas que se dieron en Francia hace no mucho, pero es completamente insensible a lo que pasa a su alrededor o en su misma vida, (Ibíd.).

Otra manifestación de la enajenación, de acuerdo a Fromm es el aburrimiento, cuando para tratar de evitarlo “matamos el tiempo” para no estar con nosotros, o como cuando estamos en una reunión donde no queremos estar y nos aburrimos, quedándonos con una sensación de haber perdido el tiempo, (Ibíd.).

Lo mismo puede suceder en cuestiones de política, en las que nos pueden hacer creer que la democracia sólo depende de que podamos votar, pero no pensar, o ser críticos. En ese mismo sentido puede ser como cuando alguien a través del Facebook pone o no un “like” y se queda con la impresión de que “hizo algo” por tal o cual causa, y no es que eso esté mal, creo que puede ser muy bueno, pero si sólo es un sentimiento de dientes para afuera, y realmente no hay un compromiso o una convicción, eso es enajenación.

En relación al pensamiento dice Fromm que, si sólo manipulamos y no comprendemos, nuestro pensamiento será enajenado y falto de interés verdadero. Es algo que puede suceder en el campo de la ciencia, la que se ha convertido en un tipo de religión, con verdades absolutas que han perdido lo más valioso de la actitud científica la objetividad.

Otro tema que Fromm analizó en relación a la enajenación es el amor. Habla del amor que se identifica erróneamente con la sexualidad y por el otro lado un amor des erotizado, en el que dos personas se llevan bien y nada más. Para Fromm un ingrediente esencial del amor es la ternura y el interés por el otro. Concluye que el mayor problema es nuestra indiferencia, el no poder decidir entre la vida y la muerte, el dejarse llevar y vivir sin saber para qué, que se manifiesta en una indiferencia hacia nosotros mismos y hacia nuestro porvenir, tanto como individuo como sociedad, (Ibíd.)

Por último, viene la pregunta obligada ¿Qué se puede hacer ante lo anterior? Sería muy pretencioso de mi parte ofrecer una solución a un problema tan complejo como este en unas cuantas palabras, además de que no es el objetivo de esta exposición, y de que se requiere de un análisis más profundo sobre las posibles soluciones. Por lo tanto,sólo puedo hablar de algunas generalidades.

Últimamente se han puesto de moda “las reformas” en nuestro país, están la reforma educativa, laboral, energética, etc. ¿pero son esas las reformas que necesita la sociedad mexicana?

Fromm hablaba de una reforma en relación al sistema democrático, en el sentido de que realmente funcione y que no sea sólo una palabra dentro de un discurso demagógico. La mayor parte de las decisiones que se toman, políticamente hablando, se hacen sin consultar al ciudadano. Es necesaria una reforma del sistema socioeconómico, en el que se parta de un socialismo humanista, en el que el ser humano tenga un lugar primordial, que sea un fin y no un medio como sucede actualmente. Para lograr lo anterior es necesario generar una solidaridad y organizarse en grupos democráticos no demasiado grandes para que no pierdan su identidad, que puedan tener una representatividad real dentro de la sociedad y que a su vez los representantes de estos grupos formen otros grupos para lograr una democracia real, en la que el ciudadano esté representado, (Ibíd.).

Asimismo, es indispensable trabajar en lo individual, ya que como dice Fromm, si no analizamos y reformamos nuestra propia actitud y conductas todo quedará en ideas abstractas, y en una nueva forma de enajenación. Fromm hace una cita del Deuteronomio que dice “Por no haber servido a Yavé de buen corazón, en abundancia de bienes, habrás de servir a los enemigos que Yavé mandará contra ti”. Puede haber abundancia material, y de hecho en nuestro país la hay, pero esa abundancia no está a nuestro servicio, nosotros estamos al servicio de ella, sin gozo ni con alegría, (Fromm, 1956).

BIBLIOGRAFÍA

Asociación Psiquiátrica Estadunidense. (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Baró, S. (1997). Globalización y desarrollo mundial. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.

De la Fuente, JR. Heinze, G. (2015). Salud Mental y Medicina Psicológica. México: Mc Graw-Hill Interamericana Editores, SA de CV.

Encuesta Nacional Sobre Inseguridad (2010) [En línea] Instituto Nacional de Estadística Geografía. http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/hogares/especiales/ensi/default.aspx [2016, abril 19]

Fromm, E. (1956). Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea. México: Fondo de Cultura Económica.

Fromm, E. (1991) La Patología de la Normalidad.En Funk, R. (1995) Obra Póstuma V. México: Editorial Paidós Mexicana SA.

México el País con mayor número de secuestros en 2013 (2014) [En línea] Animal Político. http://www.animalpolitico.com/2014/08/el-secuestro-se-incrementa-de-forma-alarmante-en-mas-municipios-observatorio-nacional-ciudadano/ [2016, abril 19]

Talarn, A. (2007). Globalización y Salud Mental. Barcelona: Herder.

[1] Médico psiquiatra y psicoanalista, Director del Instituto Mexicano de Psicoanálisis, A. C.; Profesor, analista didacta y supervisor en el Instituto Mexicano de Psicoanálisis. Médico Psiquiatra adscrito al servicio de la Consulta Externa de Psiquiatría del Hospital General Regional N° 72 del Instituto Mexicano del Seguro Social; Profesor de asignatura de  la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Correo electrónico: pjvf@yahoo.com, Ciudad de México.

         

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