NI VIVOS, NI MUERTOS, ESOS ZOMBIES…¿DE WALKING DEAD?

Alma Dunia Vásquez Lorenzana[1]

 Resumen

El trabajo analiza la estructura simbólica fundamental que conforma al zombie actual como figura metafórica que condensa y expresa los temores principales del sujeto contemporáneo. A propósito de la serie de The Walking Dead, en la primera parte del trabajo, se analiza el personaje zombie, sus características tales como la alienación y la conformidad automática y su relación con el carácter receptivo, en la segunda parte se reflexiona acerca de la zombificación  del carácter social actual y las formas clínicas en que se expre0sa el sufrimiento actual.

Palabras clave: zombie, zombificación, alienación, enajenación, carácter receptivo.

Introducción

Los contenidos del imaginario social dan cuenta del individuo y su momento histórico, los temas que se gestan en una época determinada, forman parte del discurso de la misma y son reflejo de la subjetividad de ese tiempo. La producción literaria y fílmica entre otras de cada tiempo nos refiere la fantasía inconsciente predominante y expresa quienes somos, y hacia dónde vamos.  La temática actual de contenidos catastróficos y apocalípticos es abundante, el fin del mundo es temido y esperado y la metáfora zombie ocupa gran parte de la producción que consume el individuo promedio de nuestras sociedades, desde el video Thriller de Michael Jackson (1983), las series de TV, cómics y videojuegos de unas décadas para acá. Aunque el fin del mundo es anunciado, temido y esperado en el pensamiento Judeocristiano desde el nuevo testamento, lo interesante es la forma en que se expresa en cada época. Por supuesto que hay moda en ello, pero ese es el aspecto más banal del fenómeno, intento analizar la experiencia de atracción y temor que los muertos vivientes producen en los seres humanos, quien es el personaje zombie y cuál es la aproximación desde el psicoanálisis que puedo hacer de él.

En los antecedentes del zombie actual encontramos una primera etapa, el zombie haitiano que tiene su origen en el folclore de esa cultura, donde mediante el vudú se hacía resucitar a los muertos para hacerlos esclavos, esto requería de la presencia de un zombificador que no era más que el explotador de aquellos pobres elegidos para ser zombificados. La zombificación comprendería tres pasos: 1) El bokor o hechicero intoxica a la víctima; 2) la víctima cae en un estado de letargo similar a la muerte; y 3) el bokor despierta o revive de la supuesta muerte a la víctima haciéndola su esclavo. Así la víctima es transformada en un zombie.(Carcavilla Puey, 2014)

Este primer zombie poco tiene que ver con el zombie actual que alimenta el imaginario social respecto a los miedos actuales. Aquel zombie era un individuo dócil, sin voluntad, sujeto a los mandatos de su amo zombificador y por supuesto inofensivo para el resto de los humanos pues su única obligación era obedecer y trabajar para aquel que lo tenía sometido.

El fenómeno zombie como lo conocemos hoy, tiene un primer antecedente en la película La legión de los hombres sin alma (Halperin, 1932) pero surge propiamente con George A. Romero y su película Night of the Living Dead (Romero, 1968), muy próxima a cumplir 50 años, yLa noche de los muertos vivientes(Ferrero y Roas, 2011). El“zombi”comometáfora(contra)cultural) donde Romero perfila las características del zombie moderno: entes que constituyen una horda de muertos que se levantan de sus tumbas por alguna razón determinada, que están en estado de descomposición, sin raciocinio alguno, caníbales y siempre en búsqueda de carne humana a quienes desmembran, despedazan y desangran con fortaleza imparable y con el poder de contagiar o convertir con su mordedura a su víctima.  El zombie es lento,siempre voraz y en pos de incorporar la materia humana viviente. Lo único que puede aniquilarlos es la destrucción de su cabeza por un golpe, el cercenamiento, la decapitación. Características sobresalientes del zombie son sus movimientos lentificados, la imposibilidad de lenguaje y pensamiento, y el estar en hordas que los vuelven más temibles aún. Esa es la estructura simbólica fundamental del zombie que se repite en las producciones hasta hoy en día.

La hipótesis principal de este trabajo, es que el zombie condensa y expresa los temores principales del sujeto contemporáneo, a la muerte, a la no-muerte, a la descomposición, al estar solo dentro de una masa amorfa. Al guiarnos solo por la necesidad de devorar y ¿por qué no? expresa también el deseo narcisista de ser inmortales y quedar en un estado permanente de no muerte.

Estamos hablando de una construcción colectiva, a la que hemos contribuido todos, los creadores de la ficción que han añadido y a su vez conservado las características mencionadas y los lectores y espectadores de estas producciones, todos consumidores de las historias del zombie.

La serie The Walking dead

The Walking Dead es la serie de televisión de tema zombie más exitosa del momento. Está basada en el cómic del mismo nombre, creado por Robert Kirkman y Tony Moore en 2003, adaptada a la televisión del 2010 a la fecha (Ibídem, 2011). Sus inicios de temporada son esperados con expectación en muchos países, incluyendo América latina, en la cual Colombia, México, Chile, Perú y Argentina son las que más audiencia registran.

Además de la parte técnica; los efectos especiales y el desarrollo progresivo de los personajes, ataviados siempre con un outfit muy actual perfectamente entallado del cual se venden réplicas en línea, en un estilo de narración de suspenso progresivo,la serie describe los avatares de un grupo de personas que sobreviven al exterminio zombie y que tienen que luchar de forma permanente por la conservación de su vida. El espectador se apega progresivamente con los personajes como para desear su salvación y se les acompaña en la lucha constante por defender su vida. Los zombies,que son llamados caminantes en la serie, constituyen una amenaza imparable y una vez zombificados suelen no importar a nadie a menos que se trate de alguien querido por alguno de los personajes, pues de lo que se trata es de sobrevivir a su ataque. No importa cuántos se maten, siempre aparecen más, la horda crece con cada convertido, el peligro está latente, y los sobrevivientes cada vez son menos. La lucha se trata de resistir a la alienación, a no permitir el paso a los caminantes, a no ser parte de la horda caníbal, negarse a pertenecer a esa masa putrefacta, informe, alienada. Además del drama para no llegar a ser zombie, también se establece la lucha con los otros sobrevivientes que quieren arrebatarles al grupo protagónico lo que los hace sobrevivir: sus refugios, su comida, sus armas. Parte impactante de la serie es asistir al derrumbe masivo del sistema, al desorden total, a la pérdida de instituciones, la disolución de las familias, donde ya nada importa, porque la única prioridad es la vida.

La primera parte de este trabajo consiste en analizar el personaje zombie, en la segunda parte trataré de reflexionar acerca de la zombificación del carácter social actual, para a su vez ir delineando a los seres que huyen para no ser zombies, todo de forma breve propia de esta publicación.

El personaje zombie

De acuerdo a las tesis frommianas, el zombie sería la encarnación putrefacta y extrema de la orientación receptiva[2], representado en un ente que solo quiere recibir, chupar, que busca con los brazos extendidos, que vive con la boca constantemente abierta, los colmillos listos para engullir, incorporar, devorar, consumir a la víctima. (Fromm, 1953, pp. 75-77)

Para Fromm el problema esencial de la salud mental es la enajenación, de nosotros mismos, de nuestros sentimientos, de las personas y de la naturaleza (Fromm, E.1991, p. 55) Así, el otro rasgo caracterológico zombie extraído de las tesis frommianas sería la enajenación destacándola como un modo de experiencia en el que la persona no se siente a sí misma como centro de su mundo, como creadora de sus propios actos; los productos de sus acciones se convierten en amos, a los cuales adora y obedece sin protestar. Sus energías vitales se han vertido sobre objetos e instituciones que se transfiguran en ídolos y, por tanto, ya no se consideran resultado del propio esfuerzo productivo. (Fromm, E., 1955, p. 105) Podemos observar la subordinación generalizada hacia el dinero, el mercado o el Estado, para comprender los alcances de esta definición.

Desde El Miedo a la Libertad, Fromm (1947) consigna que la conformidad automática es el mecanismo de evasión donde existe un retraimiento del mundo exterior: el individuo deja de ser él mismo, adopta el tipo de personalidad proporcionado por las pautas culturales y se transforma en un ser exactamente igual a todos los demás; se despoja de su yo individual y se convierte en un autómata. Fromm afirma que el autómata vive sin advertirlo en un estado de embriaguez hipnótica colectiva, que entorpece su capacidad de percibirse a sí mismo y a la realidad de forma objetiva. (Fromm, 1947, pp. 183-201) La pérdida del yo aumenta el conformismo con la consecuente pérdida de identidad. Describe pues a un hombre moderno (hoy posmoderno) hambriento de vida, de una vida como actividad espontánea, en una evidente inanición psíquica que se metaforiza en la inanicion ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽se metaforiza en la inanicin hombre moderno hambriento de vida, de una vida como actividad espontanea ón física del zombie. Manadas de seres robotizados, putrefactos y hambrientos que renuncian a su individualidad paraobedecer pautas externas impuestas por diferentes autoridades, como las diversas instituciones, la opinión pública, la moda, la publicidad, la televisión, etc.

En consonancia con lo anterior,Joyce McDougall (1978) al hablar de la patología del afecto, se refiere al Anti-analizando en el análisis debido a la aparente ausencia de manifestaciones neuróticas y psicóticas (Ibídem, pp. 199-202), al cual denomina Normópata,  son sujetos que han desarrollado una adaptación mecánica a las demandas de la realidad externa, con un aspecto superficial y repetitivo en su discurso de escaso significado emocional para ellos e incapacidad de explorar su propia realidad psíquica. La autora atribuye lo anterior a la ausencia de introyección de un objeto materno solícito (o suficientemente bueno en términos de Winnicott) en la estructura psíquica del niño que permaneciera como objeto de identificación para que ese niño se convirtiera en una buena madre para sí mismo, como resultado surge la apariencia de pseudo normalidad. (McDougall J., 1993, pp. 153-154).

Un claro ejemplo de este tipo de personalidad es el Eichman de Hannah Arendtquien se refiere a la banalidad del mal y cito textual: “Lo más grave, en el caso de Eichmann, era precisamente que hubo muchos hombres como él, y que estos hombres no fueron pervertidos ni sádicos, sino que fueron, y siguen siendo, terrible y terroríficamente normales. Desde el punto de vista de nuestras instituciones jurídicas y de nuestros criterios morales, esta normalidad resultaba mucho más terrorífica que todas las atrocidades juntas, por cuanto implicaba que este nuevo tipo de delincuente —tal como los acusados y sus defensores dijeron hasta la saciedad en Nuremberg—, que en realidad merece la calificación de hostis humani generis, comete sus delitos en circunstancias que casi le impiden saber o intuir que realiza actos de maldad”. (Arendt, 1999, p. 165).

Por su parte Christopher Bollas, también describe personas que anclan en la realidad objetivamente percibida pero que carecen de contacto con el mundo subjetivo. Poseen un particular impulso de ser normal, que se caracteriza por la parálisis y eventual cancelación de la personalidad a favor de un Self concebido como un objeto material entre otros productos manufacturados del mundo de objetos. (Bollas, 1987, p. 167).

Nos referimos al Normótico, un tipo de persona cuyo rasgo fundamental es una reluctancia a interesarse por el elemento subjetivo de la vida, dentro de él o del otro. Que vive contenta entre objetos y fenómenos materiales, anormalmente normal, estable, tranquila, segura y socialmente extrovertida. Incapaz de leer un poema y comentarlo, se interesa por los hechos para coleccionarlos y almacenarlos y está representado en la literatura y el cine como el tipo robot, persona que pasa el tiempo en el supermercado por la tranquilidad que le producen la estética material del mismo, ordenado y resplandeciente, con sus verduras y alimentos envasados perfectamente acomodados. (Bollas, Óp. Cit.) Incapaz de intimidad y creatividad es otro representante de la expresión zombie. Y podemos citar también el concepto de personalidad sobreadaptada de Liberman[3](Fernández, 2002 pp. 73-94).

Todas estas, desalentadoras descripciones del sujeto contemporáneo. Las formas clínicas del zombi que retan al psicoanálisis hoy, son las explosiones de la impulsividad, las angustias intensas, los intentos recurrentesde suicidio, los malestares del cuerpo en sus formas de anorexia-bulimia donde el consumo se dirige al propio cuerpo, las automutilaciones de las patologías de borde, las perversiones,  el adicto que evade el dolor psíquico ante su incapacidad para tramitar  el sentimiento de fracaso e impotencia (recordemos la heroína caníbal, llamada droga zombi[4]), los fenómenos psicosomáticos, etcétera; éste es el repertorio que atiende el psicoanálisis hoy.

La zombificación social

Respecto al segundo aspecto y para analizar la parte social, retomo la ficción de la serie: lo que nos muestran los creadores del cómic y la serie de televisión, es un hombre pos capitalista. Aquél que está fuera de las relaciones de producción y del Estado, en virtud del derrumbe catastrófico y repentino de las instituciones.

Fernández Blanco (2013) sostiene que el mundo globalizado, y la rapidez hasta ahora inédita de los cambios generados por los flujos capitalistas especulativos, ha promovido una nueva versión del sistema: el capitalismo financiero-especulativo lo cual describe como una mutación interna(Fernández Blanco, 2013).

Nos advierte sobre la enfermedad del capitalismo que está enfermo de sí mismo, de su impulso a la autodevoración, donde ya no existen aquellos ideales de progreso material y social, en el cual los emprendedores a través del tiempo podían hacerse de bienes materiales y empleo. Hoy en día se ha roto el equilibrio entre producción y conservación, el consumo se ha vuelto compulsivo y las conductas adictivas, los objetos son desechables, se trata de una especie de bulimia generalizada, que acaba con la satisfacción, porque la búsqueda es la novedad, el hedonismo se finca en la inmediatez, en el pasaje al acto. Se trata de la Pulsión de muerte que no parece tener freno.

Eso está representado en The Walking Dead, asistimos al derrumbe masivo del sistema, donde no existen instituciones, donde no hay contención, ningún marco de orientación, solo sobrevivir día a día, ni siquiera restaurar el putrefacto orden anterior, solo la incertidumbre en el día a día.

La noción del individuo posmoderno que desea llenar con objetos de consumo su vida vacía, y la carencia de vitalidad han sido desarrolladas por sociólogos y filósofos, entre otros,Jean Baudrillard (1969), Gilles Lipovetsky(1983), y Zygmunt Bauman (2012). El primero alude al Sistema de los Objetos donde el hombre se enajena a sí mismo en la producción de objetos y se “recupera” en la adquisición y tenencia de los mismos(Baudrillard, 1969), Lipovetsky (1983) en La Era del Vacío señala la lógica individualista e indiferencia de masa y Zygmunt Bauman (2012) en sus múltiples libros con su concepto de la modernidad líquida ha descrito de forma muy importante a la sociedad contemporánea con una llamativa afinidad  con el discurso frommiano, destaca los rasgos de la cultura contemporánea como la aceleración y el olvido que no dejan oportunidad para la asimilación, donde las cosas pasan tan aceleradamente que se vuelven obsoletas, no hay posibilidad de maduración ni aprendizaje, el interés por la impactación es creciente y priva la inconstancia. Enfatiza el paso de la fase sólida de la modernidad a la líquida, a una condición donde las formas sociales no pueden mantenerse por más tiempo porque se descomponen y se derriten y no pueden servir como marcos de referencia para las acciones humanas y para estrategias a largo plazo. (Bauman, 2012).

Varios problemas globales, acechan a las sociedades, la producción en serie de refugiados que son expulsados fuera de las fronteras de su país que son enviados a ninguna parte, el que ya no haya tierras vacías, ni para permitir que vivan y se asienten grupos humanos ni para depositar los desechos de los mismos. Ni sedentarios, ni nómadas, ni instalados ni desplazados, catapultados a ninguna parte, en hordas imparables, otros zombies, ¿ellos? o ¿los que no queremos reconocer su existencia?

En un planeta globalizado negativamente, las sociedades abiertas, se ven expuestas, impotentes para decidir su curso con un mínimo de certeza. (Bauman, Óp. cit. p. 15) El miedo se instala y cunde saturando los hábitos diarios, y se van reforzando, mientras más acciones defensivas emprendemos. Las instituciones no responden, los individuos nos vemos obligados a subir las bardas, a poner rejas, instalar cámaras y alarmas, a usar camionetas blindadas y defendernos por nuestros propios medios. De acuerdo con Baumann este nuevo individualismo trae consigo el debilitamiento de los vínculos humanos, el declive de la solidaridad, mientras más nos protegemos los metaproblemas entonces son globales y el miedo es el más siniestro de los múltiples demonios de las sociedades abiertas de nuestro tiempo. (Bauman, Óp. cit. pp. 13-42)

Por otro lado, desde 2014 nos hallamos por arriba de los 400 ppm (partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera) cuando desde hace años climatólogos destacados advierten que 350 ppm es el nivel máximo, después del cual los sistemas naturales de la tierra pueden cambiar de forma irreversible (Riechmann, 2014).

“Los científicos creen que la velocidad del cambio climático superará dentro de poco tiempo la capacidad de adaptación de la naturaleza con respecto al clima terrestre. De hecho, el fenómeno puede compararse a los efectos de una guerra nuclear, en lo que atañe a su capacidad para trastornar una amplia variedad de sistemas humanos y naturales, para dificultar las tareas de gestión económica y para generar otros problemas diversos. Las obras de regadío, las formas de repoblación rural y la producción de alimentos quedarían trágicamente desbaratadas como consecuencia de un rápido calentamiento”. (Brown, Flavin y Postel, 1990, p. 58).

Este es el ecocidio al que todos en estado zombie colaboramos, como los caminantes marchamos en la horda, ocupados en el consumo, consumimos objetos, finalmente consumimos planeta. Jorge Riechmann tituló de forma irrebatible su trabajo:El síntoma se llama calentamiento climático, pero la enfermedad se llama capitalismo, pues reducir las emisiones de dióxido de carbono en las magnitudes y plazos necesarios, por lo menos para frenar lo peor del calentamiento (al menos un 5% anual durante casi cuatro decenios, hasta el 2050, de manera que en 2050 supusieran aproximadamente una décima parte de las emisiones de 2011), no parece compatible con mantener la rentabilidad que exigen los capitales en el sistema de producción capitalista… (Riechmann, Óp. Cit. p. 36)

El cuerpo humano podría adaptarse a un aumento de 4 ó 6 °C en la temperatura promedio del planeta, pero no los cultivos y los agrosistemas que utilizamos para la producción de alimentos. Los informes de Evaluación del IPCC (Panel intergubernamental para el cambio climático), han indicado desde 2014 que las oleadas de calor, las inundaciones y la desorganización socioeconómica echarían a perder enormes extensiones de cultivo, con lo que las cosechas disminuirían hasta en un 50% en los próximos decenios. (Riechmann, Óp. Cit.p 50)

Estas cifras hablan por sí mismas, después del ecocidio, al cual sobrevendría el genocidio, el exterminio por escasez de recursos y alimento, con la consecuente hambruna y violencia armada, tendríamos un estado de la ley del más fuerte, las invasiones y conquistas de los más débiles, la vuelta al estado primitivo, sobrevivencia de unos cuantos.

¿Acaso no es este un estado de tipo Walking Dead? ¿Vivimos en estado zombie presos de la indiferencia, sólo caminando hacia la extinción?  ¿Dónde queda la ficción?

Conclusión

Vivimos en una época de excedentes, pero de excedentes de seres humanos, consumo y desperdicios, los mares están contaminados, los desagües tapados, vivimos en un planeta repleto, consumiendo alimentos transgénicos, con un exceso de producción de objetos,consumo banal y muchos seres desposeídos. Hannah Arendt ya señalaba el fracaso del homo faber[5](Arendt, 2002)cuando el objeto supera al fabricante, el trabajo se convierte en un fin en sí mismo y tenemos estas vidas repletas de ocupaciones, con la agenda llena, tratando de hacer más y más: otra tendencia zombie de nuestro tiempo.

Por si fuera poco, el capital del miedo es explotado por el mercado de todo lo que tenga la posibilidad de brindar seguridad al sujeto contemporáneo, sistemas de seguridad, escoltas personales, vehículos todo terreno, hasta las fortalezas antiguerra, las casas ¡anti ataques zombie!

Lo siniestro de todo es que el apocalipsis en sus diferentes formas de concebirlo parece aceptarse como algo natural, como si fuera un producto de la naturaleza ante la que estamos totalmente indefensos, ¿no somos nosotros los que estamos acabando con el planeta?  cambio climático, agotamiento de recursos, basura y desechos que nos ahogan, hoy no circula permanente como medida aparente para “frenar” la contaminación, esos son los zombies que somos, al permanecer indiferentes, inmóviles, anestesiados, marchando.

Este es el escenario social donde las formas clínicas descritas se expresan y padecen vulnerabilidad, ¿quiénes están más propensos?, los alienados, los enajenados, el normópata, el Eichman de Arendt con su banalización del mal, los excluidos, los cibernautas adictos y sus manifestaciones son las patologías caracterizadas por la desestructuración, mentes incapaces de producir formaciones del inconsciente, ni características propias de la neurosis, se trata de patologías narcisistas  que cursan con angustias sin representación,   los ataques de pánico, el actuar sin control,  las diversas formas de la depresión, las patologías del psicosoma, todas ellas formas paradigmáticas que delimitan el sufrimiento actual.

El zombie es una construcción colectiva, porque condensa los miedos actuales, y permite proyectar a algún lado los temores y angustias sin nombre y así “manejarlos” en la ficción, en un estado de anestesia, que corresponden a la desmentida.

Para Fromm, la enajenación es la enfermedad del hombre de nuestros días, la patología de la normalidad que crea un nuevo tipo de inhumanidad: la indiferencia. (Fromm, 2007, pp. 42-46).

Es cierto que el individuo perdió sus lazos sociales, el arropo de su comunidad, la seguridad del estado, no existen máslas pensiones, no más seguro médico, no más trabajos permanentes, todo es temporal, incierto.Pero el psicoanalista está obligado a resistirse a la zombificación, y estar plenamente despierto. Fromm, propuso un modelo de analista que cuestione el saber establecido en un espíritu crítico y revolucionario que preserve ante todo la existencia humana. Los cambios actuales, con su debilitamiento de los lazos sociales, los fenómenos migratorios, los ataques terroristas, la crisis económica y la acentuación creciente de la distancia entre ricos y pobres, la exaltación de la técnica con sus redes sociales que favorecen la extimidad y el aislamiento, contribuyen a los problemas de la clínica psicoanalítica; constitución del psiquismo, trastornos del pensamiento, patologías del vacío, trastornos narcisistas y de ansiedad, las paranoias  actuales, de carácter difuso, irrepresentable, o proyectados al temor del fin del mundo,  a las catástrofes, a las plagas zombies del  Walking Dead, al Ébola y al Zika, todos ellos miedos actuales del sujeto contemporáneo con el que trabaja el psicoanalista que no olvidemos también está sumergido en estas tendencias.


 

Bibliografía

Arendt, H. (1999) Eichmann en Jerusalén. Un estudio acerca de la banalidad del mal. Barcelona: Editorial Lumen.

Arendt, H. (2005)La condición humana. Buenos Aires: Paidós.

Baudrillard, J. (2010)El sistema de los objetos.Ciudad de México: Siglo XXI.

Bauman, Z. (2012) Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. Barcelona: Tusquets.

Bollas, C. (1987) La sombra del objeto. Buenos Aires: Amorrortu.

Brown, L., Flavin, C.Postel, S. (1990): Un mundo en peligro. En Papeles para la Paz 37 (Monográfico sobre Ecología y Paz: la seguridad medioambiental). Madrid.

Carcavilla Puey, L. (2014)Historia y simbolismo del mito del zombi: un análisis imaginal de la psique colectiva contemporánea desde el sonámbulo magnetizado hasta la realidad virtual. Tesis doctoral. Madrid: Universidad Complutense de Madrid.

Fernández Blanco, M. (2013), Los efectos psicológicos del discurso actual del capitalismo. Editorial: Universidade da Coruña.

Fernández, R. (2002) El psicoanálisis y lo psicosomático. España: Editorial Síntesis.

Ferrero Àngel, R.El“zombi”comometáfora(contra)cultural en Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas Vol. 32 (abril de 2011)Universidad Autónoma de Barcelona.

Fromm E., (1953) Ética y psicoanálisis. México: Fondo de Cultura Económica.

Fromm, E. (1962) El miedo a la libertad. México: Fondo de Cultura Económica.

Fromm, E. (1991) La patología de la normalidad. México: Fondo de Cultura Económica.

Fromm, E.(2007) El humanismo como utopía real. Barcelona: Paidós

Fromm, E. (1955)Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. México: Fondo de Cultura Económica.

Guerrero Abundis, R. (2014)Comportamiento Humano por Causa del Consumo de Krokodil, Rivotril, Sales de Baño y Oxi, en Criminociencia No. 7.

Lipovetsky, G. (1983) La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama.

McDougall, J. (1978) Alegato por una cierta normalidad. Argentina: Paidós.

McDougall J. (1993) Teatros de la mente. Ilusión y verdad en el espacio psicoanalítico. París: Julian Yebenes Editores.

Riechmann J. (2015) El síntoma se llama calentamiento climático, pero la enfermedad se llama capitalismo. Material preparado para intervenir en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, 24 de abril de 2014; en Torre la Vega, CIMA, 8 de mayo de 2014; y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, 18 de diciembre de 2014; y en la asignatura “Ética aplicada” del Grado en Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana, 18 de febrero de 2015.

[1]Médico Cirujano, Psicoterapeuta y Psicoanalista egresada del Instituto Mexicano de Psicoanálisis. Miembro, Analista Didacta, Supervisora y Docente del Instituto Mexicano de Psicoanálisis. Actual Jefa de enseñanza de la Maestría y Doctorado del Instituto Mexicano de Psicoanálisis, psicoterapeuta y psicoanalista de adolescentes y adultos en consultorio privado y docente universitaria. Correo electrónico: alma.dunia @gmail.com

[2]En la orientación receptiva, la persona siente que “la fuente de todo bien” se halla en el exterior y cree que la única manera de lograr lo que desea__ ya sea material, sea afecto, conocimiento o placer__ es recibiéndolo de esa fuente externa.

[3]…la sobreadaptación exigiría un tipo de desconexión de la realidad psíquica del sujeto que llevaría al órgano comprometido a enfermar. Otra forma de aludir a esta “clase de pacientes” es la de llamarles “personas que padecen de cordura” (Fernández 2002, p. 74).

[4]Krokodil: droga inventada en los Estados Unidos en 1932 derivada de la morfina. Su nombre científico es la Desomorfina. La sociedad le ha acuñado los siguientes nombres: droga cocodrilo, droga zombie, droga de los pobres, heroína caníbal y droga de los muertos vivientes.

[5]Arendt distingue entre el homo laborans y el homo faber. El homo faber, el que fabrica no está sujeto a la necesidad. No es el amo porque se haya impuesto sobre la naturaleza, sino porque es dueño de sí mismo y de sus actos. El homo laborans en cambio, está sujeto a las necesidades de la vida, ni del hombre de acción, que depende de sus semejantes (Arendt, 2002, p. 164).

         

Plugin creado por AcIDc00L: key giveaway
Plugin Modo Mantenimiento patrocinado por: seo valencia