ENTRELÍNEAS DE LA TRASMISIÓN EN EL PSICOANÁLISIS

Sander Machado da Silva[1]

Resumen

Desde la relectura de “Comunicación preliminar”, texto considerado preanalítico, este artículo aborda algunas cuestiones acerca de la trasmisión del psicoanálisis. Además de la notoria presencia de la transferencia en este registro, los conceptos extranjeros de archivo y función-autor se incluyen en esta discusión. A través de estos operadores, la economía de los archivos psicoanalíticos y de sus destinos, al igual que las condiciones de su lectura son problematizadas. De este modo, problemas de investigación y un diálogo interdisciplinar se insinúan en el horizonte de este encuentro. Al final de este sinuoso recorrido, una actitud de recepción activa de aquello que se pretende trasmitir y la escritura como espacio de elaboración sobresalen como posibles vías de un proceso de formación crítico y creativo.

Palabras clave: Trasmisión del psicoanálisis; Transferencia; Archivo; Función-autor; Memoria


 

Preliminares:

¿Cuáles líneas de trabajo y transferencia constituyen el texto “Acerca del mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos: comunicación preliminar” (Breuer y Freud, 1893)? ¿Hay algo todavía para ser elaborado en sus entrelíneas? ¿Cuál es la vigencia de este texto para la trasmisión del psicoanálisis hoy en día?

Estas y otras preguntas surgieron, progresivamente, en mi primer contacto con la “Comunicación” ya al comienzo de la formación en el Centro de Estudios Psicoanalíticos de Porto Alegre (CEPdePA). Desafiado por estas inquietudes, invito al lector a recorrer un camino sinuoso, pero a través del cual creo que podremos recoger algunas ideas sobre las economías en juego en la formación psicoanalítica.

Como punto de partida para dicha elaboración ofrezco la imagen de una red. Una red está compuesta por varias líneas, sean ellas de hilos conductores o de sostén, según la especificidad de la red libremente imaginada por el lector. De cualquier manera, se trata de una trama, de un conjunto de líneas interconectadas. Sin embargo, dependiendo de las funciones y sustancias en juego, dichas líneas no son tan evidentes. Por esta razón la palabra entrelíneas consta en el título de este artículo, aludiendo al juego transferencial presente en la trasmisión del psicoanálisis, incluso y necesariamente en la escritura psicoanalítica.

Dicho esto, parto de una observación acerca de la posición de la Comunicación en la obra freudiana. Por un lado, se trata de un artículo clásico, y por el otro se lo considera un escrito prepsicoanalítico. Por lo tanto, desde el punto de vista de la historia del psicoanálisis, propongo situarlo como un archivo “prehistórico”. La razón estratégica para esto quedará nítida en seguida.

Además, la singularidad de la Comunicación radica también en el hecho, poco recordado o incluso ignorado, de que es el único texto de las obras “completas” de Freud escrito con otro autor. Justamente, con relación a esto podemos tratar de situar la condición preliminar que se aloja en su título. En efecto, se anuncia un esbozo de investigación y un proyecto más amplio en gestación. La marca que distingue este proyecto es la producción de una escritura compartida, es decir, la presencia de dos firmas en el artículo.

Hasta aquí, esta lectura es bastante sencilla y la importancia de los interlocutores de Freud en su proceso creativo es ampliamente reconocida. Sin embargo, la economía de la “transferencia preliminar” que se instala en el encuentro con Breuer es la única que tiene como resultado una escritura compartida. Este hecho prehistórico parece tener interesantes repercusiones para el futuro del psicoanálisis, ya que termina volviendo como un fantasma en la voz y en la letra freudiana.

En territorio estadounidense, Freud le atribuye el invento del psicoanálisis a Breuer en sus famosas conferencias de 1909 en Clark University. A su vez, en 1914, en el texto apodado “la bomba[2]”, Freud dice “tener la obligación de levantarse en armas” y afirma categóricamente que el psicoanálisis es creación suya. Por ello, nadie mejor que él mismo podría saber qué es y qué no es psicoanálisis. En ambos episodios están en juego problemáticas geopolíticas acerca del futuro del psicoanálisis, especialmente en el segundo, debido a las discrepancias con Jung y Adler. El guión que inicialmente protagonizó con Breuer parece actualizarse, ya que es la teoría sexual que vuelve al centro del conflicto entre Freud y sus colaboradores.

Kupermann (2014) afirma que Freud encuentra una solución mediante el manejo de la transferencia con el fundador, en este caso, él mismo. En este sentido, es Freud quien opera el primer regreso a Freud, en la medida en que reivindica la autoridad de creador, de autor y fundador de una discursividad.

De este modo, el destino de la colaboración de Breuer se circunscribe a una dimensión prehistórica. La publicación del libro de los sueños justo en el cambio de siglo, en 1900, da a entender que Freud ya pretendía incidir dicha represión. Mientras usa ese capital simbólico para dar énfasis a la transición hacia una nueva era, inscribiendo ahíla inauguración del psicoanálisis. Algunas décadas más tarde, es justamente la problemática de la autoría del psicoanálisis – como veremos más adelante – que llamará la atención de Foucault.

A su vez, en el regreso a Freud propuesto por Lacan, un texto póstumo y prehistórico, el “Proyecto para una psicología científica” (Freud, 1895), ocupa un lugar de destaque en el seminario sobre la ética del psicoanálisis. Dicho esto, es posible abordar algunos interrogantes más: ¿cuándo y por qué los textos freudianos son olvidados o rescatados? ¿Cuáles son sus destinos? ¿Quién rige estos movimientos?

O, más específicamente, ¿cuál es el lugar y la función de la Comunicación en este escenario? Creo que la noción de prehistoria y los conceptos extranjeros de archivo y función-autor pueden ayudarnos a pensar estas problemáticas.

Prehistoria y memoria

Vamos a partir de la premisa que la prehistoria es una forma de historia, y como toda historia essobredeterminada. Observamos además que Freud refiere dos versiones para este concepto. Habría una prehistoria de la especie trasmitida por vías filogenéticas, y otra, singular del sujeto. Esta última se remite a la primera infancia y está condicionada por la amnesia de la sexualidad infantil. O, menos aún, podría llevarnos a los primeros trazos inscritos en el psiquismo a través de las vivencias prototípicas, tales como la “mamada mítica”. De ahí surge la perturbadora cuestión de saber hasta qué punto aquello que es prehistórico puede regresar o presentarse de alguna forma ante nuestros ojos. Incluso en lo que se refiere al texto en pauta.

En este sentido, invito al lector a esbozar una arqueología de la Comunicación como archivo textual de carácter prehistórico. La impresión que tuve, en el primer contacto con ese texto, fue que se trataba de un álbum de fotografías blanco y negro, tal vez sepia. También imaginé escenas de un documental en que los manuscritos originales estaban reproducidos y traducidos como si fueran jeroglíficos.

Curioso efecto y curiosidad despertada. Me sentí motivado a entrar con más profundidad en ese texto de estética casi fantástica, como una pintura rupestre. Al mismo tiempo, estudiaba sistemáticamente el hermético Proyecto. Tras algunos meses de lectura, cuando algunas piezas comenzaron a encajarse, tuve la sorprendente (e ilusoria) sensación de que “todo ya estaba escrito ahí”. Esa sensación estaba en armonía con la atmósfera de retorno al mítico Proyecto, manuscrito visionario y perdido que, como un fósil desenterrado, representa una especie de regreso a los orígenes prehistóricos del psicoanálisis.

Entonces,me di cuenta que la Comunicación tiene una interesante contigüidad temporal con el Proyecto. Una posible reconstrucción: ¿es posible que el genio freudiano se viera insatisfecho con la asociación de Breuer? En la nota necrológica que le dedicó, Freud (1925a) comenta que Breuer creía que aquella publicación sería lo más importante que ambos tenían para comunicarle al mundo. Freud probablemente se imaginaba que habría mucho más para ser comprendido y comunicado. Debido a esto, ¿habría optado por un proyecto personal más amplio? ¿Sería la autoría una cuestión inminente para Freud?

El hecho es que las cartas de Freud comenzaron a ser dirigidas a Fliess, ya que el amigo berlinés se había transformado en su principal interlocutor. Este fértil encuentro tuvo lugar a través de la mediación de Breuer, como si éste le ofreciera a Freud un colaborador más joven y audaz. Devaneosaparte, lo que parece instalarse es una red de transferencias cruzadas que permitieron el intercambio de ideas y el sostén necesario para inventar el psicoanálisis.

Volviendo al sendero de la Comunicación, noto que su publicación original es anterior a los “Estudios sobre la histeria” (Breuer y Freud, 1895) del cual también forma parte como capítulo de apertura. En seguida, en 1906, la Comunicaciónvuelve a ser publicada en una compilación de textos freudianos y, en 1909, en la segunda edición de los Estudios. En esta última, los prefacios individuales indican las conocidas disonancias entre los autores.

Insisto en este tema de impresiones y reimpresiones no sin un objetivo. Es necesario recordar que ésta es la propia lógica interna de la Comunicación y de los Estudios, ya que en la famosa y súper condensada afirmación de que “los histéricos sufren principalmente de reminiscencias”, dicha premisa sobresale para introducir el problema de la memoria. En este primer momento, se entiende que escenas reales de seducción, vivenciadas e impresas en el psiquismo, serían revividas en los síntomas, pero sin ser efectivamente recordadas.

En este sentido, en el primer párrafo de la Comunicación ya se nos advierte: al investigar la causa de los síntomas histéricos, no se puede conocer su origen con facilidad. La hipótesis es que las representaciones referentes a las experiencias traumáticas permanecerían aisladas de la personalidad manifestada, esto se debe a la carga afectiva intensa y a los contenidos moralmente incompatibles. El acceso a estas representaciones es difícil ya que, a pesar de estar impresas en la memoria, los neuróticos las olvidan.

Estas tesis parten del caso Anna O. (Bertha Pappenheim) de 1880-82, conducido por Breuer. En esta experiencia inédita, Breuer observó la cinematográfica “división de la conciencia” que sufría esta joven y célebre paciente. En sus estados hipnóticos auto y/o hétero inducidos, Anna O. rescataba el material patogénico a través del discurso, escenas y alucinacionesque ocurrían en su conditionseconde. Se puede entender que Anna O., al igual que un fantasma está presente ya en las primeras páginas de la Comunicación. La descripción de sus peculiares síntomas no deja lugar a muchas dudas.

La narrativa de este peculiar caso cautivó el interés de Freud. Ni siquiera la recepción blasé de Charcot, su admirado maestro francés, alteró su interés. La experiencia en cuestión le pareció una fuerte evidencia de que el espectro mental no podría restringirse a la conciencia. ¿Podrían finalmente ser desvelados los enigmas de la histeria y de las enfermedades nerviosas en general? El principal objetivo de la Comunicación – que en seguida sería escrita – era aclarar el “mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos”. En ese momento, la hipnosis todavía era el instrumento preferido para acceder a las entrañas de la mente.

El caso germinó y el emprendimiento de los Estudios fue su consecuencia más inmediata. Además de los dos médicos vieneses, de la célebre Anna O., otros pacientes y colegas, un personaje notable y olvidado merece ser destacado como fantasma en las entrelíneas de la Comunicación: la Srta. Cäcilie M.

El prefacio de la primera edición de los Estudioshace notar razones de “consideraciones personales” (sigilo) utilizadas para la selección de los casos publicados, radicando en ello la justificación para excluir una historia clínica de Cäcilie M. Con respecto a su principal cliente, es decir, la baronesa Anna von Lieben (GAY, 1988/2012), Freud dice en una nota al pie de página[3]que “la conoció [Cäcilie M.] de una manera mucho más completa que a cualquier otra de las pacientes mencionadas en esos Estudios” (Freud, 1895, p.101). Completa en otro pasaje[4] que “fue el estudio de ese caso notable, hecho junto con Breuer, que condujo directamente a nuestra Comunicación” (Freud, 1895, p.199).

En las páginas a continuación nos encontramos con términos exóticos, por ejemplo: método catártico, sugestión, abreacción de los afectos y el uso de la hipnosis en la investigación y terapéutica de las neurosis. Sobresalen, además, nociones como doubleconcience, el “gran ataque histérico” de Charcot y los estados hipnoides de Breuer. Otro aspecto importante es la vigencia, en esa época, de la primera teoría del trauma. En la conjugación entre los supuestos estados y las escenas traumáticas radicaría la etiología de las neurosis.

No obstante, entran en escena algunos comentarios sobre los sueños y las relaciones simbólicas que existen en los síntomas. Además, conceptos como represión, cadenas asociativas y cantidades de excitación están presentes. La valoración del discurso y de la escucha estaba también anunciada. Sobre todo, por Anna O. que ya había ofrecido el nombre de talking cure al método embrionario de Breuer. Si hubo alguna fecundación o gestación entre ese dúo, de hecho, ésta merece el mayor crédito.

Sin embargo, la extrañeza y la familiaridad con este texto no se reducen al contacto con estas peculiares nomenclaturas o conceptos legitimados. En un sentido más amplio, la Comunicación se trata de un archivo del psicoanálisis: un documento que es testigo de los comienzos de su desarrollo y estructura. Nos cuenta una historia de esa prehistoria, tal vez ofreciendo noticias de un romance familiar entre los personajes involucrados (transferencialmente). Ahí nace el problema de la paternidad del psicoanálisis y, por ende, la cuestión de ¿quién es y quién no es el hijo legítimo? Parece muy curioso, además de despertarmedevaneos irresistibles, el hecho de que además de Anna O., otra Anna, Anna Freud nace en 1895. En efecto, esta última será analizada por Freud.

Lo que nos interesa en todo esto es, sobre todo, la idea de que las transferencias se presentan en la trasmisión de una dimensión amplia y persistente. Parafraseando a Mia Couto, la transferencia sería el “hilo del collar” de la trasmisión del psicoanálisis. Señalo, además, que leer las entrelíneas de la Comunicación es abrir los archivos del psicoanálisis. En efecto, subrayo de esa lectura su función de instalación de una transferencia del analista en formación con la historia de construcción del pensamiento psicoanalítico ya en su prehistoria. O sea, con el modelo investigador y narrador que allí se instauraba. Bien entendido, la transferencia con el modelo psicoanalítico, no se limita al acceso de los archivos, sino que ocurre a partir de la ingeniería que se procesa a través de los ejes del trípode.

Archivos y sus destinos

Con respecto específicamente a la lectura de los archivos, su acceso es mediado y compartido en los seminarios a través de la trasmisión por analistas con mucho bagaje. No obstante, el esfuerzo de aprehensión del psicoanálisis depende de un movimiento activo, crítico y creativo por parte de los analistas en formación. Salto de este comentario hacia una necesidad de suspensión de la represión de la dimensión activa de la pulsión de saber, naturalizado por la cultura universitaria. Ahí radica una diferencia y la especificidad en la transmisión del psicoanálisis. En cambio, se entiende o se espera una lectura de la obra freudiana en la que no se imponga un principio arcóntico del archivo, es decir su consignación y lectura soberana (Derrida, 2001).

Al utilizar la noción de archivo, me refiero a la discusión emprendida por Derrida (2001) acerca del concepto de archivo. En una síntesis incompleta, se puede resaltar la desconstrucción operada en la noción clásica de archivo, referida en el campo de la historia. Por ello, se cuestiona su fijeza y estabilidad, es decir su exención de tachaduras y lagunas. En efecto, su carácter de verdad material se pone en jaque al introducir el tema de la verdad histórica.

En este contexto, Derrida (2001) expone los procesos de archivado e interpretación de los archivos, situando por esta vía sus múltiples factores constituyentes y los reflejos en la formación de discursos y tradiciones. En suma, se interpela la constitución y el uso de los archivos;de ello surge la cuestión acerca del mal de archivo.

Con las formulaciones de Derrida como punto de partida, Roudinesco (2006) en El análisis y el archivo discute profundamente las ausencias y excesos en torno del Sigmund Freud Archives y, además, las implicaciones de la tradición oral en Lacan. En líneas generales, la hipótesis básica es que – ante el conocimiento sobre un posible archivo – la supresión de sus vestigios tiende a potenciar el poder atribuido al mismo (Derrida, 2001; Roudinesco, 2006). ¿Habría ahí una resonancia entre la lógica de las formaciones del inconsciente y de los archivos?

A través del concepto de archivo en pauta es posible conjugar historia y memoria como construcciones subjetivas íntimamente relacionadas. Estos temas se encuentran en el centro de las investigaciones de Breuer y Freud sobre el mecanismo psíquico de la histeria: tratan de entender la reunión de las impresiones (representaciones) acerca de las experiencias vividas (historia) con la existencia de lagunas en la memoria (represión) y reminiscencias (formaciones del inconsciente).

Por medio de los ejemplos a continuación, consideremos la potenciación de un archivo en la condición de su ausencia y/o supresión de sus vestigios. En este sentido, afirmo la incidencia de esta lógica, en términos de historia y memoria, tanto en los archivos textuales como en el funcionamiento psíquico. No hay nada nuevo en esta hipótesis, pero podrá haber originalidad en su aplicación específica a la lectura de la Comunicación.

Primera hipótesis: Freud afirmó categóricamente que la experiencia clínica con Cäcilie M. condujo directamente a la publicación de Comunicación. Debido a la censura impuesta por el sigilo, el caso no fue puesto en detalles para la publicación. No obstante, se entiende que los contenidos referentes al caso se encuentran disfrazados en el artículo inicial y en los Estudios como un todo. Sin embargo, es el caso de otra Anna, Anna O. el que ocupa el lugar de historia paradigmática en los Estudios. Aunque Anna O. todavía no estuviera nombrada como tal, ya en las primeras páginas de la propia Comunicación, se puede suponer, surgen menciones a su respecto. En las páginas siguientes, Cäcilie M. es invitada al baile de disfraces.

¿Habría incidencia de desplazamientos y condensaciones entre Anna O. y Anna von Lieben? (¿Bertha y Cäcilie?) ¿E incluso entre Freud y Breuer? Tal vez este juego de transferencias cruzadas insinúe una interpretación del acto fallido común en el universo psicoanalítico sobre un encuentro imaginario entre Anna O. y Freud.  Cuando por ejemplo escuchamos “en la época que Freud atendió a Anna O., digo, Breuer, el método catártico estaba en vigor”, entre otras variedades similares. La primera “gran histérica” no forma parte de la historia del psicoanálisis, sino de una prehistoria que insiste en volver y ligarse al nombre de un Freud ya analista, padre fundador del psicoanálisis. En este sentido, lo que parece estar en juego es nuestra demanda transferencial con Freud.

Segunda hipótesis: James Strachey (2006) nos cuenta que Breuer fue el primero a enunciar el principio de constancia en esos términos, pero atribuía esta hipótesis teórica a Freud. De hecho, en el tercer capítulo de los Estudios, Breuer (1895) afirma “una tendencia a mantener constante la excitación intracerebral” (p.218). No obstante, en los archivos publicados póstumamente, se observa una nítida descripción de Freud sobre la hipótesis del principio de constancia:

El sistema nervioso trata de mantener constante, ensus relaciones funcionales, algo que podemos describir como ‘suma de excitación’. Él ejecuta esa precondición de la salud eliminando asociativamente toda acumulación significativa de excitación o, entonces, la descarga mediante una reacción motora apropiada.(Freud, 1940-41[1892]).

Sin embargo, el párrafo mencionado fue “inexplicablemente omitido” (Strachey, 2006) de la publicación de laComunicación. A pesar de ello, el uso de términos tales como “reacción energética” o “afectos estrangulados” en laComunicación, asociados con las nociones de catarsis y abreacción, ya indican intuiciones convergentes con lo que Freud más tarde denominó punto de vista económico. Teorema fundamental en la construcción del pensamiento freudiano, presente a lo largo de toda su obra, sobresaleen “Pulsiones y sus destinos” (Freud, 1915a) y “Más allá del principio de placer” (Freud, 1920).

Con relación a estos textos se establecen varias conexiones con el inacabadoProyecto. Como se ha dicho, el escrito póstumo al cual se le atribuye gran influencia en toda la obra freudiana, puesto que el Proyecto hace énfasis en el punto de vista económico, al trabajar en idioma neurológico, la problemática de las cantidades (intensidades).

Convergencia de las hipótesis: considerando que el Proyecto fue escrito por Freud pocos meses después de la publicación de los Estudios, se puede deducir incluso que germinaba en resonancia con este último. En este sentido, habría una identidad entre Anna von Lieben (Cäcilie M.) y el Proyecto, tanto por proximidad (contigüidad) temporal, como por su condición de archivos. Es decir, en la memoria del psicoanálisis “se ausentaron” en un primer momento y, a posteriori, produjeron sus efectos, reconociéndose su influencia. En la trayectoria de ambos, incidieron intentos de supresión, y finalmente esfuerzos de rescate.  Observamos la misma lógica de olvido y reaparecimiento en torno al texto metapsicológico “Neurosis de transferencia: una síntesis” (Freud, 1915b).

En efecto, se observa una determinada economía en la producción y en los destinos de los archivos mencionados. ¿Archivos reprimidos por Freud? ¿Archivos reprimidos del psicoanálisis? ¿Por ello regresan y demandan análisis y reanálisis? Sin embargo, ¿de qué función se ocuparía dicho analista en este acto? ¿Atribuyendo qué destinos a los archivos interpretados? ¿Y qué implicaciones inciden para la trasmisión del psicoanálisis?

Sin tratar de contestar estas cuestiones interminables, singulares en cada contexto de trasmisión del psicoanálisis, pretendo subrayar el tópico de las condiciones de lecturaen que accedemos a determinado archivo. Con respecto a esto, se observa un enmarañado entre la historia de cada sujeto, su relación con el psicoanálisis y el escenario institucional en que se inscribe. De este modo, se instala una red de transferencias cruzadas que atraviesa constantemente la lectura hecha, ya sea con los coordinadores de los seminarios, compañeros de formación, determinados textos y autores, y además en lo que se refiere a la supervisión y análisis personal. En este sentido, la constitución de esta red podrá servir para la transmisión (hilos conductores y de sostén) o, al contrario, transformarse en una red de captura.

De todo esto se concluye que no hay fundación o trasmisión aséptica, ni tampoco escritura o lectura neutra o exenta. Creo que esto se puede observar en el cuerpo fantasmal de la Comunicación que estoy tratando de dibujar en estas páginas.

En este bastante singular escenario de trasmisión, ¿se vuelven los textos permeables a infinitas elaboraciones? ¿serían archivos plásticos? ¿Hasta dónde va esa maleabilidad, sin perderse el rigor del puño y letra del autor? Creo que estas problemáticas se hallan en el “ojo del huracán” de la formación psicoanalítica y allí pretenden establecerse definitivamente. Por un lado, el rigor es necesario en la lectura y trasmisión de un pensamiento; por el otro, la creatividad en la escritura puede abochornarse hasta el punto de ser inhibida en nombre de una Tradición que se imponga como ortodoxia.

Función-autor y trasmisión

Foucault, atento sobre las particularidades de la trasmisión del psicoanálisis, en su conferencia “¿Qué es un autor?” (1969) problematiza la condición de autor en la instauración de determinadas discursividades. En este sentido, usa a Marx y Freud como casos ejemplares de su argumento.

En primer lugar, insinúa una contraposición entre ciencia y discursividad. En resumen, señala que en el campo de la ciencia o, más exactamente, del cientificismo, si un esbozo o carta de Newton, por ejemplo, fuera encontrado, este documento ser tornaría apenas un objeto de curiosidad como pieza de museo. Es decir, el descubrimiento de ese escrito no ejerce transformaciones y avances en el campo de la física contemporánea. En cambio, cita el ejemplo del Proyecto y del “retorno a” propuesto por Lacan.

Foucault indica, por lo tanto, una relación bastante peculiar con los textos de los autores por parte de los sujetos que acompañan el marxismo y el psicoanálisis, es decir, los instauradores de la discursividad. Con relación a esta condición es que Foucault sitúa el concepto de función-autor.  En efecto, el signo del retorno a la figura del autor se encuentra implicado en los desarrollos posteriores del campo discursivo en cuestión.

Kupermann (2014), en su lectura de Foucault, señala que operación de retorno al autor implica en una suspensión de un olvido, de una represión. Por eso, el retorno del Proyecto y de las Neurosis de transferencia a partir de la reapertura de estos archivos. Es decir, dicho movimiento es diferente de una simple revitalización o redescubrimiento. En este sentido, propongo la lógica que da título a la película “Back to thefuture(De vuelta al futuro) como metáfora para ese proceso: volver para hacerse avanzar.

Es posible que, por esta razón,se hagan comentarios críticos al constante retorno de los analistas (que escriben) a los autores clásicos del psicoanálisis, en especial, a Freud. Sin embargo, los artículos de revisión sistemáticay meta-análisis, que constituyen el denominado estado del arte de la escritura y metodología científica, señalan un movimiento de regreso. No obstante, se trata de un retorno sin memoria. En otras palabras, se vuelve apenas a los resultados de los estudios, pero no hay función-autor y los hilos constituyentes del conocimiento en pauta no son considerados relevantes en la producción de la escritura. Por ello incide una impersonalidad general entre el conocimiento y el investigador. En la post-modernidad, éste es un fuerte trazo del campo científico, es especial en el ámbito de las biociencias. En fin, jamás se debe escribir en primera persona, ya que se privilegian la neutralidad e impersonalidad.

En este sentido, la fuerte presencia de la transferencia y de la memoria en la escena de la formación psicoanalítica se revela a través de la preferencia por el término trasmisión en lugar de las nociones de enseñanza-aprendizaje, especialización, etc.  Esto, en vista que está en juego justamente la trasmisión de una experiencia viva y vivenciada. En la producción casi industrial de artículos académicos, por el contrario, hay una tendencia a la supresión dela autoría y de la experiencia, desplazándose hacia la metodología y cantidad de publicaciones. La implicación de los sujetos con sus propias publicaciones podrá ser mínima o, incluso inexistente.

Al contrario, en la Comunicación, la presencia de fantasmas, transferencias y tachaduras se asume como constitutiva del texto, tal vez su propia razón de ser. El artículo parece ser el palco del primer ensayo del juego en torno a la función-autor que se instauraría en el campo psicoanalítico. Se nota también una alteridad entre esas diferentes formas de escritura, señalando la especificidad de la escritura psicoanalítica.

Inacabados

Derrida y Foucault, a pesar de su atenta lectura de Freud, no conjugan sus conceptos de archivo y función-autor respectivamentea la noción de transferencia. O, al menos, no lo hacen de manera explícita. A mi vez, señalo que la función-autor y los destinos de los archivos se nutren directamente de las transferencias establecidas en el campo. Se insinúa, según el cruce de estos tres ejes de discusión, un amplio espacio de investigación para ser explotado.

Pienso que una de las condiciones de posibilidad para esto es el inacabado de la obra freudiana. Para más allá de las trasmutaciones con respecto a la Comunicación, que parece ser un ejemplo paradigmático de las ideas presentadas por Freud (1925b) acerca del bloque mágico, pretendo subrayar la combinación entre inacabado de los archivos y la función-autor en Freud. Del Proyecto al Esbozo de psicoanálisis (Freud, 1938), a pesar de sus esfuerzos de síntesis, lo inacabado es marca registrada de la obra freudiana. Los proyectos, tanto de un libro metapsicológico, como de un compendio de técnica, jamás fueron concluidos. Además, muchas cajas del Sigmund Freud Archives todavía no fueron abiertas. El modelo freudiano de formular problemas y la tolerancia a la incomplitud del saber refuerzan esta condición. En conjunto, me parece no sólo una obra abierta, sino construida para ser mantenida en abierto.

Incluso, es un hecho curioso que en la nota necrológica de Breuer, Freud propone un retorno al capítulo de consideraciones teóricas de Breuer en los Estudios. Comenta que allí habría mucho material indicado y todavía poco reconocido o explotado.

En fin, infinitos enfrentamientos y direccionamientos se tornan posibles, sea entre determinados conceptos y textos dentro de la propia obra freudiana, con respecto a otros autores en el psicoanálisis, con respecto a la clínica y cultura contemporánea, otras áreas del conocimiento, etc. Esta es una posibilidad de oxigenación del psicoanálisis y de las formas de su trasmisión, y también una advertencia sobre los peligros de la fabricación de un conocimiento totalizante del tipo de una Weltanschauung.

Formación de la escritura y escritura en la formación

A lo largo de estas páginas he esbozado una discusión sobre la formación de los archivos textuales en psicoanálisis, tomando la Comunicación como eje central extraje de ese texto temas más amplios sobre la trasmisión del psicoanálisis. Avanzo ahora de la formación de la escritura hacia la escritura como actividad de formación.

En primer lugar, levanto la posibilidad de dar escucha fluctuante a los textos leídos en el transcurso de formación, estableciendo relaciones con otros escritos y con aquello que se procesa a través de los ejes del trípode. De ahí podrá surgir una trasmisión en que la recepción activa y crítica de aquello que es trasmitido conduzca, en la mejor de las hipótesis, a una formación más estimulante y creativa. Evitando así una formación colonizada por un saber esquemático, redes de captura transferencial o lógica de especialización. En última instancia, habría ahí un retorno a la dimensión activa de la pulsión de saber, sin que confundamos esto con una necesidad de comprender y explicar todo. En ese sentido, me refiero sobre todo a una actitud de recepción activa.

Justo a este respecto, establezco una analogía: en la situación analizante la contrapartida indisociable de la asociación libre es el estado de atención fluctuante, a su vez la escritura puede ser encarada como respuesta y espacio de las lecturas que se realizan a lo largo de la trayectoria de formación de cada sujeto. Siendo así, la escritura puede ser comparada con el jugar y conjugada a la sublimación. De este modo, la formación podrá ser atravesada por las dimensiones del juego y de la creatividad.


 

Bibliografía

Breuer, J. (1895). Considerações teóricas (2006). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud, Vol. II. Rio de Janeiro: Imago.

Breuer, J.; Freud, S. ([1893]1895). Sobre o mecanismos psíquico dos fenômenos histéricos: comunicação preliminar (2006) In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud, Vol. II. Rio de Janeiro: Imago.

Breuer, J.; Freud, S. (1895) Estudos sobre a histeria (2006). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. II. Rio de Janeiro: Imago.

Derrida, J. (2001) Mal de Arquivo: uma impressão freudiana.Rio de. Janeiro: Dumará.

Gay, P. (1988) Freud: uma vida para nosso tempo. São Paulo: Companhia das Letras, 2012.

Foucault, M. (1969) O que é um autor? (2006) In: Ditos e Escritos – Estética: literatura e pintura; música e cinema. Rio de Janeiro: Forense Universitária.

Freud, S. ([1892]1940-41). Esboços para Comunicação Preliminar de 1893 (2006). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. I Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. ([1895]1950). Projeto para uma psicologia científica (2006). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. I. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S.(1909) Cinco lições de psicanálise (2006). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. XI. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1914) A história do movimento psicanalítico (2006).  In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. XIV. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1915a) Pulsões e seus destinos (2006). In: L. Hans. Escritos Sobre a Psicologia do Inconsciente – Obras Psicológicas de Sigmund Freud. Vol. I. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1915b) Neuroses de transferência: uma síntese (1987). Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1919) O estranho (2006).  In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. XVII. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1920) Além do principio do prazer (2006). In: L. Hans. Escritos Sobre a Psicologia do Inconsciente – Obras Psicológicas de Sigmund Freud. Vol. II. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1925a) Joseph Breuer (2006). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. XX. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1925b) Uma nota sobre oBloco Mágico (2006). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. XIX. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1938) Esboço de psicanálise (2006). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Vol. XXIII. Rio de Janeiro: Imago.

Kupermann, D. (2014) Transferências cruzadas: uma história da psicanálise (2ª reimpressión) . São Paulo: Escuta, 2014.

Roudinesco, E. (2006) A análise e o arquivo. Rio de Janeiro: Jorge Zahar.

Strachey, J. (2006) Notas do Editor (Estudos sobre a histeria). In: J. Strachey (Trad. & Ed.) Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud. Rio de Janeiro: Imago.

[1]Psicoanalista en formación en el Centro de Estudios Psicoanalíticos de Porto Alegre (CEPdePA) donde es miembro de la comisión de Biblioteca y Publicaciones del CEPdePA. Psicólogo. Ya ha actuado en las áreas de salud colectiva, investigación y bioética. Porto Alegre, Brasil. E-mail: sander.machado@gmail.com

[2]La historia del movimiento psicoanalítico” (Freud, 1914).

[3] Caso Emmy von M.

[4] Caso Elisabeth von R.

         

Plugin creado por AcIDc00L: bundles
Plugin Modo Mantenimiento patrocinado por: seo valencia