Reflexiones sobre el pensamiento de Bernardo Tanis acerca del tiempo y de la historia en la clinica psicoanalítica

Juliana Corte Vitória¹

Resumen

Este artículo fue preparado para  presentación en la Jornada previa del Centro de Estudios Psicoanalíticos de la ciudad de Porto Alegre, en una actividad preparatoria a Jornada  celebrada en octubre de 2014, acerca del tema Narcisismo, cuando tuvimos como uno de los invitados el psicoanalista  Bernardo Tanis.  El tiempo trabajado fue su texto: Tiempo y  historia en la práctica psicoanalítica, centrándose en los conceptos de construcciones en análisis, trauma y simbolización articulados a los escritos de Walter Benjamin.

Palabras clave: Narcisismo. Tiempo. Trauma. Simbolización. Clínica Psicoanalítica.

¹ Psicóloga (Pontificia Universidade Católica do Rio Grande do Sul) e Membro Associado  do CEPdePA (Centro de Estudos Psicanalíticos de Porto Alegre) e-mail jucvitoria@yahoo.com.br . Porto Alegre – RS – Brasil

Reflexiones sobre el pensamiento de Bernardo Tanis acerca del tiempo y de la historia en la clinica psicoanalítica

El presente trabajo fue preparado para  presentación en la Jornada previa del Centro de Estudios Psicoanalíticos de la ciudad de Porto Alegre, en una actividad preparatoria a Jornada  celebrada en octubre de 2014, acerca del tema Narcisismo, cuando tuvimos como uno de los invitados el psicoanalista Bernardo Tanis. El tiempo trabajado fue su texto: Tiempo y historia en la práctica psicoanalítica, centrándose en los conceptos de construcciones en análisis, trauma y simbolización articulados a los escritos de Walter Benjamin.

Bernardo si muestra un analista abierto a muchos vértices del pensamiento, con influjo de la filosofía, la literatura, la historia, de autores psicoanalíticos de distintas escuelas y articula su pensamiento a través de la cultura y de la clínica. Entre tantos personajes, Bernardo presenta en su texto Walter Benjamin, sobre todo a partir del libro Passagens (2006),  su obra inacabada escrita entre 1927 y 1940. Walter Benjamin fue un filósofo, crítico literario y ensayista alemán de origen judío, nacido en Berlín, Alemania, en el día 15 de julio 1892 en una familia de comerciantes.

            Benjamin fue el autor de una de las críticas más preparadas para el historicismo, es decir, la forma de pensar y escribir la historia en las plantillas del positivismo del siglo 19. Este modelo de historia también fuera conservador, desde el punto de vista político, una vez que   privilegiaba los  documentarios creados por el  Estado. Benjamin tanto negó la posibilidad de escribir la historia como lo que realmente sucedió, sino también para él la memoria debe ser valorada como un medio de relación nuestra con el pasado. El registro de memoria es más abierto, aceptando los testimonios y las imágenes, y no sólo la escritura burocrática, y no se aferra a una pseudo-imparcialidad. Benjamin se dio cuenta de que no hay neutralidad en el conocimiento, una vez que siempre es choque de interés.

En Latinoamérica, los discursos acerca de la memoria han ocupado un espacio importante en las sociedades post-dictadura. Memoriales se construyen, los testimonios se publican y toda la práctica política y jurídica se articula en torno a este mal recuerdo. La obra de Benjamin ha ayudado en la construcción de esta cultura de la memoria, que es también una lucha contra el olvido y la perpetuación de la injusticia. En Europa y sobretodo en Alemania, gran parte de los registros acerca de la  memoria y el testimonio  de Auschwitz tiene una inspiración en Benjamin. En este punto, la obra de Benjamin y su biografía convergen. Si en Latinoamérica también se hace uso de su obra para construir una memoria de los vencidos y, en el caso del  Brasil, para articular una política contra la amnesia oficial, es porque Benjamin formó una manera de pensar acerca de la historia que encaja una nueva necesidad nacida en el siglo 20.

En un siglo de desastres como el de Auschwitz y Hiroshima, las sangrientas dictaduras que marcaron Latinoamérica, y muchos otros genocidios, las nuevas formas de relacionarse con los muertos y el pasado fueran  necesarias se desarrollar. Procesos similares a esto también pasan en otras partes del mundo. La obra de Benjamin continúa sirviendo en la fabricación de estos nuevos paisajes de la memoria. La fuerza de este trabajo, de hecho, es su capacidad para articular esta mirada crítica al pasado con una gran apertura para el futuro. En Latinoamérica, Benjamin es venerado intelectualmente, sino también adorado como una figura simbólica que encarna la lucha por un mundo no sólo mejor, pero radicalmente otro.

La muerte trágica de Benjamin, que se suicidó a los 48 años en la frontera entre Francia y España, mientras trataba de escapar de la Gestapo, despierta empatía.   Por saber de la imposibilidad de cruzar la frontera, ya desesperado, se suicida tomando una sobredosis de morfina. Inspirado por Benjamin y por la clínica del trauma, Bernardo nos dice que la temporalidad de la experiencia es un corolario de los procesos de duelo constituyente de procesos de simbolización, y utiliza el conjunto propuesto por el filósofo como estrategia metodológica como modelo analítico de escuchar, es decir, eliminar los objetos, los textos, las imágenes de sus entornos y propiciando el surgimiento de una nueva constelación en la que se procesan las nociones de temporalidad, lo que permite la aparición de nuevas direcciones históricas.

No estaríamos sólo en el contexto de recordar para ser capaz de olvidar, sino una dimensión traumática, tal como el indicado por Freud en Más allá del Principio del Placer (1920), que aboga por la creación de una red significativa posible de dar  cuenta del tejido simbólico, en el que el ser humano ya no se reconoce por el dolor inimaginable y horror. La introducción de la temporalidad en tales casos se evitaría, al igual que con la intrusión salvaje y desenfrenada de otro, no habría  espacio de ausencia. Por lo tanto, crear distancia entre el acontecimiento traumático y el informe es necesario para que se construyan  significados posibles.

Si construimos representaciones a partir de espacios, ausencias, uno de los que no se permita esta brecha, estamos hablando de las experiencias traumáticas que llevan a una ruptura en el proceso psíquico, un bloqueo en las traducciones posibles de acontecimientos vividos. La aniquilación de la alteridad y la existencia. Recuerda las palabras de Jorge Semprún (1995) sobre su experiencia en los campos de concentración, el “No obstante, una duda me asalta la posibilidad de contar. No porque la experiencia vivida sea indecible. Ha sido invivible…” (Semprún, 1995, p. 25).

Benjamin hace una crítica a la sociedad moderna capitalista cuestionando desde las nociones de tiempo y la narrativa, donde demuestra que en esta sociedad no se valora la narrativa, por no apreciar el momento de la experiencia, partiendo para  una descripción explicativa y linear  como una forma de contar historias, bloqueando cualquier posibilidad de interpretación subjetiva, y empobreciendo la capacidad de compartir vivencias de la tradición oral. La narración sería para él una forma de arte de la comunicación, un compartir experiencias sobre la vida, la cultura, la tradición, estando en su origen el saber y la  autoridad. Ciertamente  reconocemos aí una similitud entre este tipo de narrativa y la regla fundamental del psicoanálisis, ya que ambos promueven la libre asociación.

Pasaje, o otra traducción posible para el título de este trabajo, el trabajo de las pasajes, es una referencia explícita a las pasajes parisinas, mientras  grandes almacenes o comienzo de los grandes almacenes. De hecho, las pasajes son esencialmente las entradas y salidas simultáneamente. Cada entrada puede ser vista como una posible salida y cada salida como una posible entrada. Esta idea se puede referir al trauma de la palabra de lo traumatizado, un literal discurso pobre en metáforas, en pases  y articulaciones, con una temporalidad expresa a través de sus repeticiones. En Freud, este tipo de narrativa aparece en el texto de 1919 con los  neuróticos de guerra. Así, creemos que el trauma estaría en el tiempo de registro actual, lo que produce  este tipo de narrativa literal. Creemos que en esta narración también hay un intento de integrar las escenas, las impresiones, los afectos, y componer un texto, en el que se supone que ya pueden contar una historia. Cabe señalar que también podemos considerar que esta narrativa se puede dar en contra de cualquier tipo de trauma, incluyendo los de estructuración. Estamos en este modo, teniendo en cuenta las situaciones sociales, políticas y culturales que invaden la psique del sujeto, pero sabemos por nuestra experiencia de esta intensidad presente también en holocaustos velados, que atacan la existencia del otro.

Pensamos sobre  nuestra Jornada que se acerca y sobre el tema del Narcisismo, y Bernardo nos recuerda que las construcciones realizadas en el análisis, ofrecen una experiencia de subjetividad, que también se lleva a cabo sólo a partir de la relación con los demás y con la cultura. Se requiere  un otro de la alteridad para que un nuevo sujeto pueda ser narrado y inventado, construyendo cimientos de esperanza en una relación que inspira la vida. Y aunque se abren nuevas vías, que relacionen  en nuestras mentes los tiempos de nuestras historias, sabemos que el trabajo de análisis no termina nunca, y nunca termina la capacidad de enriquecer nuestra red de soporte interno. Terminamos nuestro escrito con la reflexión de la escritora  y crítica argentina Beatriz Sarlo acerca de  que Passagens   sea un proyecto inacabado, y a mí parece que esta elección hecha por Bernardo no fue un accidente. Se dice ella:

Ahora, en cambio, no hay libro definitivo pero tenemos uma masa todavía más viva de materia: a través de ella espiamos a Benjamin, contradiciendo esa vocación por el secreto y el ocultamiento, de la que hablan sus amigos. La obra es um enigma que, al no haberse resuelto en libro, deja abiertas muchas vías que el libro terminado hubiera clausurado definitivamente. En vez de Paris, capital del siglo XIX tenemos El taller de Walter Benjamin, que nos convoca a la arqueología. Pero se trata de una arqueología inversa: en lugar de reconstruir una totalidad perdida a partir de sus restos, debemos trabajar sobre las ruinas de un edificio nunca construido. (Sarlo, 2001, p. 24)

  

Bibliografía

Benjamin, W. (2006). Passagens. Belo Horizonte: UFMG.

Freud, S. (1920) Além do princípio de prazer. In Strachey, J. (1996). Obras completas Vol. 18. Rio de Janeiro: Imago.

Freud, S. (1919) Introdução à psicanálise e às neuroses de guerra. In Strachey, J. (1989). Obras completas Vol. 18. Rio de Janeiro: Imago.

Sarlo, B. (2001). Siete ensayos sobre Walter Benjamin. Buenos Aires: Fundo de Cultura Econômica.

Semprun, J. (1995). A Escrita ou a vida. Trad. Rosa Freire D’Aguiar. São Paulo: Companhia das Letras.

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