Presentación del proyecto “Escucha este cuento, la psicología en la casa”

Angélica Sotomayor [1]
Andrea Vacarezza[2]
Marlene Montenegro[3]
Daniela Granados[4]
Catalina Burmeister[5]

Resumen

En un contexto político-social que da poco espacio a la infancia para ser comprendida y escuchada, en una cultura que tiende a patologizar manifestaciones de ansiedad y sufrimiento de niños y niñas como pataletas y manipulación surge el proyecto ‘Escucha este cuento, la psicología en la casa’. Nuestro proyecto consiste en crear un libro de cuentos para niños de 18 meses a 5 años y sus padres o cuidadores, redactado e ilustrado a partir de fundamentos metapsicológicos relativos al proceso de constitución psíquica. El libro busca poner en representación conflictos por los que atraviesa todo niño y sus familias. Entendiendo el cuento como un mediador que permite abordar conflictos del desarrollo infantil, ‘ESCUCHA este cuento’ busca ofrecer un espacio para reconocer y entender al niño desde su subjetividad y desde su capacidad para pensar, desear y sufrir. El financiamiento será posible gracias a que, con apoyo de ICHPA, nuestro proyecto se adjudicó el Fondo de Fortalecimiento a las Organizaciones de Interés Público del Estado que permitirá materializar este proyecto durante los meses de diciembre 2014 a abril 2015.

 

Palabras clave: cuentos infantiles, constitución psíquica, puesta en representación, infancia, despatologizar.

Presentación Proyecto “Escucha Este Cuento, la Psicología en la Casa”[6]

“A través de los siglos (si no milenios), al ser repetidos una y otra vez, los cuentos se han ido refinando y han llegado a transmitir, al mismo tiempo, sentidos evidentes y ocultos […] Aplicando el modelo psicoanalítico, los cuentos aportan importantes mensajes al consciente, preconsciente e inconsciente, sea cual sea el nivel de funcionamiento de cada uno en aquel instante. Al hacer referencia a los problemas humanos universales, especialmente aquellos que preocupan a la mente del niño, estas historias hablan a su pequeño yo en formación y estimulan su desarrollo, mientras que, al mismo tiempo, liberan al preconsciente y al inconsciente de sus pulsiones. A medida que las historias se van descifrando, dan crédito consciente y cuerpo a las pulsiones del ello y muestran los distintos modos de satisfacerlas, de acuerdo con las exigencias del yo y del super-yo”.

(Bettelheim, 1994 [1977], p. 9)

 

Tal como se esboza en la cita de Bruno Bettelheim, nuestro proyecto “ESCUCHA este cuento, la psicología en la casa”, trata de la creación de un libro de cuentos a partir de fundamentos metapsicológicos relativos al proceso de constitución psíquica. Nos proponemos crear un cuento que permita la puesta en representación de algunos de los conflictos por los que atraviesa todo niño y sus familias en el proceso de desarrollo y constitución psíquica, acercando por este medio el psicoanálisis a las familias.

Desarrollamos este proyecto esperando que familias vulneradas desde el punto de vista psicosocial tengan acceso a este material. Por lo anterior, el libro de cuentos será distribuido gratuitamente en el contexto del Control Niño Sano[7] para niños de 18 meses a 5 años, en los centros de atención primaria de salud de las comunas de Concepción, Peñalolén y Los Andes. Para esto, nos coordinaremos con centros de salud y redes comunitarias, considerando acciones de difusión y actividades de lanzamiento, entre otros.

El financiamiento de este proyecto es posible gracias a que, con apoyo de la Sociedad Chilena de Psicoanálisis Ichpa, nos adjudicamos el Fondo de Fortalecimiento de Organizaciones de Interés Público, del Estado de Chile.

  1. “LA PSICOLOGÍA EN LA CASA”

El desarrollo de este libro de cuentos se enmarca en una iniciativa más general que espera materializarse en diversos proyectos. Esperamos contribuir en acercar a la sociedad diversas temáticas que tienden a quedar fuera del alcance de los ciudadanos. Buscamos llegar a la cotidianeidad de las personas, de manera de contribuir a insertar un lenguaje y una comprensión del psiquismo en nuestra cultura, que en lugar de reconocer el sufrimiento, el malestar y la subjetividad, suele sobre-patologizar, mercantilizar, negar y estigmatizar sus manifestaciones.

Al respecto, Roudinesco (2000) señala cómo al estar inscritos en una globalización económica que transforma a los hombres en objetos, la sociedad “ya no quiere oír hablar de culpabilidad, ni de sentido íntimo, ni de conciencia, ni de deseo, ni de inconsciente. Cuanto más se encierra en la lógica narcisista, más huye de la idea de subjetividad” (p.37).

En este contexto social, nuestro interés es hacer un esfuerzo por sacar la psicología del dominio exclusivo de la academia y del especialista, llevando la psicología a la calle, haciéndola entrar a la casa. En particular, esperamos que nuestro libro de cuentos funcione como una herramienta que muestre en lo cotidiano una comprensión propiamente psicoanalítica de los conflictos, y que se esfuerza por dar un espacio reconocido a la subjetividad y a la infancia.

ESCUCHA ESTE CUENTO se configura entonces como un intento por aplicar elementos propios de la metapsicología psicoanalítica en espacios sociales fuera de la clínica. Buscamos ir más allá de una comprensión teórica de procesos político-sociales desde el psicoanálisis: nos enfocamos en pensar y llevar a cabo intervenciones concretas que irían sustentadas en un marco psicoanalítico.

En este contexto, nos preguntamos: ¿es posible entender cierto tipo de intervenciones sociales como contribuciones para avanzar en procesos de subjetivación, impulsando a las personas a asumir un lugar activo respecto a su sufrimiento? ¿Es posible realizar acciones que apunten a recuperar el espacio para la subjetividad deseante y el lugar para la palabra historizante en una sociedad que impone la alienación, el presentismo y que no da cabida al deseo?

  1. UN LUGAR PARA EL SUJETO, UN LUGAR PARA LA INFANCIA

Mencionábamos que este proyecto busca contribuir a ofrecer un espacio para la infancia. Observamos que la falta de un lugar para la infancia se potencia con una clara tendencia presente en nuestra sociedad actual en la que prima la inmediatez, el individualismo y donde la primacía de la imagen aparecen como valores centrales. Todos estos aspectos tienen un fuerte efecto desubjetivante.

Desde nuestra la experiencia clínica –así como desde el discurso predominante en diversos espacios cotidianos de nuestra sociedad-, escuchamos una importante dificultad por parte de adultos y de instituciones para comprender al niño desde su subjetividad. Parece no haber espacio para pensar que aquello que le sucede al niño deriva de los procesos de subjetivación por los que atraviesa, de determinadas conflictivas normales, de sufrimiento psíquico y de sus intentos de manejar estas vivencias, muchas veces intensas, desorganizadas y carentes de representación.

Tanto en la consulta como en la vida cotidiana, somos testigos de un discurso que desubjetiva las manifestaciones del niño y las enferma, señalando que el niño está manipulando, el niño es malo, y muy habitualmente, que el niño “tiene” Síndrome de déficit atencional. Se restringe el análisis a la manifestación conductual del niño, cuestión que es percibida y abordada como una molestia que se debe erradicar.

Al respecto, Silvia Bleichmar señala que

“en el marco de la deconstrucción de la subjetividad y de los sujetos sociales, tal como lo estamos viendo en esta etapa histórica, es inevitable que los niños sean arrasados por las mismas condiciones. Hay un hecho que abarca al conjunto de la sociedad […] que tiene que ver con la patologización de la sociedad civil. La patologización de la sociedad civil, en este momento, es tal vez uno de los riesgos más graves que estamos enfrentando; si alguien se queda sin trabajo, se lo considera un depresivo, si un niño no puede aguantar ocho o diez horas de clase más tareas extraescolares, más clases el fin de semana, se lo considera un hiperkinético”. (Bleichmar, 2000, p.1).

Con nuestro proyecto, hacemos un esfuerzo por oponernos a esta tendencia desubjetivante y en la que predomina la patologización del conflicto. Redactaremos el cuento manteniendo como postura y fundamento el rol central del conflicto en la constitución del psiquismo. Nos guía la noción psicoanalítica de que el conflicto constituye psiquismo, por lo que no solo no es patológico, sino necesario: es debido al conflicto que el niño alucina, que luego busca satisfacer su deseo en la realidad exterior, que se vincula con su entorno y desarrolla capacidad para desear. Es la insatisfacción y el conflicto permite que se desarrolle psiquismo, en tanto remite a la falta que nos constituye como sujetos de deseo. Nuestra decisión de enfocar el relato en determinados conflictos del desarrollo normal responde entonces a un intento por normalizar el conflicto, contribuir a despatologizarlo.

El cuento se configura entonces como un mediador que permite abordar conflictos propios del desarrollo. Siguiendo a Bettelheim (1994 [1977]) señala esperamos que los cuentos den “pleno crédito a la seriedad de los conflictos del niño, sin disminuirlos en absoluto, y estimulando, simultáneamente, su confianza en sí mismo y en su futuro” (p.11).

Respondiendo a lo anterior, y en consecuencia con la noción psicoanalítica de conflicto a la que adscribimos, es que la entrega del libro de cuentos se realizará en el espacio del Control Niño Sano, buscando transmitir que un cuento desarrollado desde la psicología sería relevante para todo niño.

Escribimos y pensamos este proyecto basadas asimismo en la noción de que toda constitución psíquica, así como se da en y por el conflicto, se da relación con un otro y en una historia. Escribir un cuento busca permitir que se dé espacio al sujeto, al deseo y a la temporalidad subjetiva. El relato del cuento es en sí mismo una ‘historia que historiza’ el conflicto que se aborda, poniendo en representación el vínculo de un adulto y niño sanos, pero en conflicto. En la medida en que tanto el adulto como el niño podrán identificarse con la historia narrada, el relato en sí facilita la historización y la subjetivación.

El cuento, al ser dirigido a niños de 18 meses a 5 años, necesariamente debe ser leído por parte de un adulto. Se propone así un espacio en que el padre o el cuidador del niño comparten la lectura de un cuento, facilitando un espacio vincular que, como tal, constituye psiquismo.

Con el libro de cuentos, se estaría ofreciendo entonces un espacio vincular que, a diferencia de otros espacios habitualmente presentes en la vida cotidiana actual, requiere abstraerse de la saturación de estímulos externos que distraen la atención del vínculo. En el caso de la lectura del cuento ambos, el adulto y el niño, se abstraerían de otros sonidos, imágenes y estímulos, vinculándose a través del relato y del objeto del cuento, operando éste como un mediador del vínculo entre ambos.

Por otra parte, la trama del cuento permite poner en representación no solo las ansiedades ligadas al desarrollo normal de todo niño, sino también aquellas vividas por sus padres en el proceso de construcción de su identidad parental, volviéndose una herramienta valiosa que permite a la familia visualizar la resolución de problemáticas ligadas a las etapas del crecimiento. En palabras de Bettelheim (1994 [1977]), “los cuentos “hablan de los fuertes impulsos internos de un modo que el niño puede comprender inconscientemente, y (…) ofrecen ejemplos de soluciones, temporales y permanentes, a las dificultades apremiantes” (p.12).

Por este motivo, y reconociendo el lugar central del vínculo, mediante la representación, esperamos rescatar y dar lugar legítimo, no patologizado a los diversos conflictos y ansiedades, propias de los padres o cuidadores del niño, como la ambivalencia de la madre ante la dependencia radical por parte de su hijo, la angustia del adulto y del niño ante procesos de separación, entre otros.

A su vez, el cuento permite proponer resolución de conflictos: identificarse con personajes capaces de superar dificultades. El niño necesita ayuda para extraer un sentido coherente del tumulto de sus sentimientos. Necesita ideas de cómo poner en orden su casa interior y, sobre esta base, poder establecer un orden en su vida en general.

El vínculo entre adulto y niño, así como la historia representada en el cuento constituyen

“un contexto de ternura y afecto, en el adulto evoca representaciones fuertemente cargadas de pulsionalidad. Las representaciones así vehiculizadas despiertan la figurabilidad del niño y disminuyen la presión desorganizadora del contingente pulsional pre-representado. En la comunicación del niño y el adulto, el cuento constituye un auténtico puente que conduce la intensidad de la vivencia del niño, fugitiva, inestable, difícilmente representable en alguna relación con sus objetos reales, hacia el universo de las relaciones estables y figurables de un relato” (Botella, Botella, 2003, p 46).

En cuanto a la función historizante del relato del cuento, resulta pertinente mencionar algunas de las características centrales de nuestra sociedad posmoderna. El presentismo y en la inmediatez desubjetivantes se ven fuertemente fomentados por el desarrollo tecnológico y las múltiples propuestas virtuales de interacción, que permiten un despliegue simultáneo de las mismas. Los sistemas electrónicos van progresivamente suplantando las interacciones individuales y presenciales. Castells (citado en Galende, 2008) sostiene que “la tecnología comprime el tiempo en unos pocos instantes aleatorios, con lo cual la sociedad pierde el sentido de secuencia y la historia se deshistoriza” (p.247). En palabras de Galende (2008), en estos espacios virtuales se trataría “de un espacio atemporal porque está construido sin ninguna referencia al pasado o al futuro, sus intereses y sus valores se juegan en representaciones instantáneas de un presente sin referencia histórica” (p.247). Berman por su parte (1987) afirma que “a medida que el pensamiento tecnológico y burocrático invade los rincones más profundos de nuestras mentes, la preservación de un espacio psíquico se ha tornado casi imposible” (p.18).

Buscamos entonces dar un lugar a la narración, ya que en ésta se da la historización y, en consecuencia, la subjetivación y preservación del espacio psíquico. La narración, como rememoración acontece y se da en el tiempo, recuperando la temporalidad subjetiva que la inmediatez anula. Al respecto Milmaniene (2005), afirma que la “posibilidad de construir su propio tiempo histórico, solo adviene al interior de una narración que organice el caos de las escenas y anécdotas fragmentarias del vivir” (p.90).

Es así cómo cada decisión de redacción, de estilo narrativo, de ilustración, responde a nociones metapsicológicas psicoanalíticas, que fundan, orientan y dan forma a lo que se materializará como un libro de cuentos.

  • LOS FUNDAMENTOS PSICOANALITICOS DE ESCUCHA ESTE CUENTO

La escritura de este cuento, en particular, tiene a su base fundamentos psicoanalíticos que sostienen la estructura y el contenido del cuento. Entre ellos destaca, en primer lugar, la terceridad. Hay un recate de la terceridad ya que en el cuento interactúan los personajes pero siempre hay un tercero, el narrador omnisciente, que va relatando y simbolizando lo ocurrido.

Junto con lo anterior, las temáticas abordadas en el cuento se presentan divididas en tres capítulos o separatas. Cada separata pone en representación, mediante el relato del cuento y el uso de imágenes, un conflicto intrapsíquico y vincular propio del proceso de constitución psíquica. En cada separata, este conflicto tiene una introducción, un desarrollo con un punto culmine de tensión y un fin. Los conflictos de cada separata están hilados entre sí (continuidad) y son parte de una sola historia con distintos momentos.

Las tres separatas tienen que ver con problemáticas de un desarrollo psíquico sano y una determinada sintomatología manifiesta. En este sentido, el cuento no busca abordar problemáticas aisladas del niño. El sello distintivo del cuento es destacar los procesos de constitución psíquica en un encuentro con otro.

Las temáticas abordadas van desde la espera del hijo-nacimiento y primer encuentro, abordando los primeros esbozos de separación individuación, y finalmente una salida al mundo social.

  1. DIFICULTADES E INCERTIDUMBRE EN EL PROCESO

Al proponernos realizar este proyecto, nuestro primera dificultad a solucionar fue la necesidad de financiamiento. Al encontrar Fondos Concursales del Estado, nos vimos enfrentadas a una nueva problemática, a saber, cómo traducir a un lenguaje medible y cuantificable, un proyecto cuya base e inspiración estaba en los procesos de subjetivación desde un enfoque psicoanalítico. Esta problemática no es poco habitual para el psicoanálisis, cuando se ve interpelado a validarse con métodos cuantitativos basados en la productividad y lo medible (Fonagy et. ál, 2001).

Frente a esta problemática se nos hizo necesario hacer un esfuerzo de traducción y re traducción. Con esto nos referirimos a que, al redactar el proyecto, fuimos adaptando el lenguaje psicoanalítico con que pensamos el proyecto, a un lenguaje medible y que pudiera evaluarse. Esto implicó que la estructura del proyecto tuviese objetivos, actividades y productos cuantificables. Sin embargo, el sentido del proyecto, es decir, el contenido del cuento, mantuvo su vínculo con una metapsicología psicoanalítica. Nos vimos en la necesida de manejarnos con un doble discurso, manteniendo las bases psicoanalíticas del proyecto, pero traduciendo su presentación a un lenguaje y lógica que se adecuara a lo exigido desde quienes entregan los fondos concursables.

Esto nos enfrentó a preguntas y dificultades: ¿qué se pone en riesgo en términos de convicciones, paradigmas y esencia de proyectos de este tipo al momento de intentar acceder a financiamientos que se basan en lógicas tan diversas? ¿cómo intentar cuantificar los productos de un proyecto que a la base busca fomentar la subjetivación y que pretende apartarse de los modelos imperantes sin perder el sentido del mismo?

 Nos preguntamos asimismo cómo serán recibidos estos esfuerzos que llevan al psicoanálisis más allá de la consulta, más allá de lo académico, a instalarse en la cotidianidad de la vida de las personas.


Bibliografía

Berman, M. (1987): El reencantamiento del mundo. Santiago: Cuatro Vientos.

Bettelheim, B. (1994 [1977]): Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Crítica: Barcelona.

Bleichmar, S. (jueves 4 de octubre de 2001) La Infancia y la Adolescencia ya no son las mismas. Qué se conserva hoy de la infancia que conocimos. Conferencia pronunciada en el marco del Curso “La niñez y la adolescencia ya no son las mismas – Lo que todavía no se dijo”, en el Centro Cultural San Martín, organizado por el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Buenos Aires: Argentina. [En línea] http://www.elpsicoanalitico.com.ar/num3/autores-bleichmar-infancia-adolescencia.php

Botella, C., Botella S. (2003): “La figurabilidad psíquica” Amorrortu Editores. Buenos Aires: Argentina.

Fonagy, P., Jones E., Kächele, H., Krause, R., Clarkin, J., Perron, R., Gerber, A., & Allison, E. (2001): An Open Door Review of Outcome Studies in Psychoanalysis. (Second Edition) London: International Psychoanalytic Association.

Galende, E. (2008): Psicofármacos y salud mental. La ilusión de no ser. Bs. Aires: Lugar Editorial.

Milmaniene, J. (2005): El tiempo del sujeto. Bs Aires: Ed. Biblos.

Ministerio de Salud (2013): Programa nacional de salud de la infancia con enfoque integral. MINSAL: Chile. [En línea] http://web.minsal.cl/sites/default/files/files/2013_Programa%20Nacional%20de%20Salud%20de%20la%20infancia%20con%20enfoque%20integral.pdf

Roudinesco, E. (2000): ¿Por qué el psicoanálisis? Barcelona: Paidós.

[1] Angélica Sotomayor Rodríguez: Psicóloga Clínica PUC. Magíster en Psicología Clínica UAI-ICHPA, Psicoanalista en formación ICHPA. angelica.sotomayor@gmail.com, Santiago de Chile.

[2] Andrea Vacarezza Labbé: Psicóloga Clínica PUC. Magíster en Psicología Clínica UAI/ICHPA. Magister en Estudios Psicoanalíticos, Tavistock Clinic, Londres. avacarez@gmail.com, Santiago de Chile.

[3] Marlene Montenegro Navarrete: Psicóloga Clínica Universidad de Valparaíso. Magíster en Psicología Clínica Psicoanalítica infanto juvenil. UAI-ICHPA, Postgrado en Clínica de la Infancia y Adolescencia (1ºAño), ASSAPIA, Diplomado en Violencia Intrafamiliar y Maltrato infantil. Universidad Valparaíso. ibismarlen@gmail.com, Santiago de Chile

[4] Daniela Granados Topp: Psicóloga Clínica UNAB Viña del Mar. Magíster en Psicología Clínica UAI-ICHPA.danigranados161@gmail.com, Santiago de Chile

[5] Catalina Burmeister Lobato: Psicóloga U. de Chile. Magíster en Sociología, London School of Economics & Political Science. catalinaburmeister@gmail.com, Santiago de Chile

[6] Texto presentado en I Jornada de Estudiantes Sociedad Chilena de Psicoanálisis Ichpa.

[7] El Control de Salud de niños y niñas es una actividad eje del programa de infancia que se realiza en los centro de salud estatales, cuyos lineamientos son definidos por el Ministerio de Salud chileno. El objetivo del control de Niño Sano es promover la salud integral de la población infantil en su contexto familiar y comunitario, detectando oportunamente cualquier riesgo biopsicosocial que pueda afectar su crecimiento y desarrollo, o problema de salud ya instalado con miras a su recuperación y fortalecer factores protectores.

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