Los hermanos: reflexiones sobre la intimidación entre escolares (bullying)

Rosa Puente Baella[1]

Resumen

El presente trabajo tiene como objetivo analizar las implicancias del complejo fraterno en el trabajo con escolares, en situaciones de  intimidación (bullying)[2].

Palabras clave: vínculo fraterno, complejo fraterno, escolares, solidaridad, bullying


 Los hermanos: reflexiones sobre la intimidación entre escolares (bullying).

 Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera;
tengan unión verdadera en cualquier tiempo que fuera,
porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera.
(José Hernández, 1872)

El poema nos muestra el deseo de un padre respecto a sus hijos, pidiéndoles unión, aludiendo a “la ley primera”, y a estar alertas frente a los enemigos externos.  Los maestros y maestras al igual que un padre o una madre, también desean unión y solidaridad entre sus alumnos. Sin embargo sabemos que  las rivalidades y los odios entre hermanos, tanto como la unión y la solidaridad, se encuentran entramados en la subjetividad de todo ser humano, los enemigos no son solo externos.

Al respecto Puget (2002) señala que la solidaridad es una producción vincular específica que surge de actuar junto con otro u otros, y de operar en un espacio público que da lugar a la transformación de un ellos en un nosotros.

Para Kaës, (2008) la noción de intersubjetividad es imprescindible para entender las relaciones inter e intra grupos. El grupo es una estructura intersubjetiva, en el que sus relaciones producen formaciones y procesos psíquicos inconscientes. La intersubjetividad se construye a partir de dos dimensiones: una, establecer al sujeto del inconsciente como sujeto del vínculo; y dos, constituir el espacio compartido por formaciones psíquicas propias de una realidad inconsciente. Es importante diferenciar el grupo familiar de otros grupos externos.

Kaës (2008), sistematizó en tres ejes la manera en que Freud se aproxima al tema de los hermanos, el primer eje, se refiere a los efectos a lo largo de la vida en la estructuración y organización psíquica; el segundo eje, en “Totem y Tabú” (Freud, 1912), se refiere a su efecto en la formación de los lazos sociales; y el tercer eje, en “Algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad” (Freud, 1921), habla del complejo fraterno, diferenciándolo del complejo de Edipo, sin embargo no lo estudió de forma sistemática.

Kancyper (2004), es uno de los estudiosos del complejo fraterno, y señala que es un conjunto organizado de deseos de amor y odio que el niño experimenta respecto a sus hermanos, percibidos como intrusos-rivales.

Kaës (2008), plantea que el complejo de Edipo  y el complejo fraterno, no pueden existir uno sin el otro. El Edipo es el que establece las diferencias sexuales y generacionales, y el fraterno las expresiones de amor y odio hacia el hermano, vivido como un intruso. Establece también una diferenciación entre complejo fraterno y vínculos fraternos, el complejo fraterno existe sin necesariamente existir los vínculos fraternos reales.

El complejo fraterno es entendido como una organización intrapsíquica triangular de los deseos amorosos, narcisistas y objetales, del odio y de la agresión frente a “otro”, que es el hermano o hermana. A diferencia de los vínculos fraternos que son interpersonales, el complejo fraterno trasciende lo real. Kaës (2008) lo considera como uno de los organizadores psíquicos inconscientes del vínculo: de familia, pareja y grupo.

Ese otro semejante y diferente a la vez es el que nos permite devenir como sujeto, diferenciando lo asimétrico o jerárquico (los padres) de lo simétrico u horizontal (hermanos).  Y es primero dentro de la familia con  los hermanos y luego en la escuela con los compañeros de clase en donde uno va aprendiendo a socializar,  a establecer lazos de amistad y también a diferenciarse de los otros. Es allí donde se establece la diferenciación, a partir de la presencia del otro como semejante-par-hermano, y a su vez como ajeno-diferente-intruso.

Kaës nos explica la multipoyética o multiapoyatura, como los sostenimientos recíprocos que los jóvenes se pueden proporcionar entre sí, donde lo que apoya a su vez sostiene.

En caso de los grupos de adolescentes la identidad generacional hace de soporte a la pertenencia como una forma de incorporar la cultura que le toca vivir. Es la presencia del otro como par, semejante y diferente a la vez lo que le permitirá significar y también atribuir sentido a esa pertenecía, para poder elegir como pertenecer y como atacar al percibido como extraño.

Paulina Kernberg (1996) nos habla de la pertenencia  como una de las necesidades afectivas básicas para el niño, lo que le  significa sentirse querido y aceptado, en primer lugar por sus padres, luego por sus hermanos y grupo de amigos. La satisfacción de esta necesidad es la base para el desarrollo de su identidad.

En la etapa adolescente es el grupo de pares el que adquiere mayor importancia, los padres pasan a un segundo lugar, son criticados y descalificados, y ocupa un primer lugar la necesidad de sentirse querido y reconocido por sus amigos. Se espera que el grupo de amigos le proporcione un lugar de estabilidad, en donde se sienta en igualdad con sus pares, con sus mismos problemas, preocupaciones y deseos. Un espacio en el que se sienta seguro, en donde aprenda a establecer relaciones sociales, conductas solidarias de cooperación e interés común. Todo lo contrario sucede cuando se presenta el bullying, en donde prima la  intimidación, el maltrato, la humillación, la violencia.

Durante los últimos 20 años hemos estado trabajando en la prevención del maltrato o intimidación entre pares (bullying), que definimos como un proceso de vinculación violenta de un compañero de colegio contra otro, al que elige como víctima, y que se encuentra en una situación de desventaja. Las agresiones se producen de forma reiterativa, y ante la observación de los demás compañeros y profesores, pueden ser físicas: golpes, empujones, etc. o verbales: insultos, humillaciones, o sociales como exclusión, marginación, discriminación racial, etc. Esta conducta violenta se mantiene a lo largo del tiempo, en complicidad con el silencio de la víctima, y la falta de empatía de los compañeros de colegio, padres y maestros. La víctima muchas veces cree que se merece dicha actitud, y la situación puede terminar en conductas de suicidio u homicidio, de las cuales nos enteramos a través de los medios de comunicación (Puente, 2010).

Ante esta situación de violencia enmarcada en las relaciones entre pares en la escuela nos preguntamos: ¿Qué pasa con la subjetividad de un chico que elige a otro compañero como objeto de violencia?  ¿De qué manera el colegio, está brindando contención y límites a los alumnos? ¿Qué pasa con el chico o chica que se somete al abuso? ¿Cuál es el mensaje latente del que se deja intimidar? ¿Por qué los testigos permiten que se perpetúe esta situación de violencia?

Consideramos que conceptos como intersubjetividad y complejo fraterno pueden darnos alguna luz sobre estas situaciones violentas, muchas veces entendidas superficialmente y negadas por los mismos protagonistas. En el caso de las llamadas víctimas provocadoras, muchas veces escuchamos que pareciera existir un placer sado masoquista, un deseo de ser tomadas en cuenta desde lo negativo, una agresión volcada contra sí misma.

Si usamos la agresión como sanción estaríamos entrando en un círculo vicioso tanto de víctimas como victimarios ¿Cuál sería entonces nuestro aporte en el trabajo con los maestros, desde una perspectiva clínica?

A continuación presentaremos tres viñetas que nos ilustran sobre algunas conductas violentas en la escuela (bullying) y sus implicancias,  que servirán de punto de partida para reflexionar sobre el sentimiento de pertenencia-solidaridad y diferenciación-ajenidad entre pares.

Viñeta uno:

Miguel de 5 años, quiere jugar con Rafaella su compañerita en el Kinder, ambos son hijos únicos. Rafaella es una niña líder que cuenta con un grupo de niños que la siguen en los juegos que ella propone. Miguel pide que lo dejen participar pero Rafaella no quiere. Generalmente lo ignora o le dice que es un pesado. Pero algunas veces le pide que juegue con ellos, cuando quiere jugar  a la familia y necesita un perro. Según las normas de Rafaella, los perros no hablan y sólo se les permite obedecer órdenes. Miguel acepta jugar con ellos, sin embargo a los cinco minutos, se levanta y se va corriendo, muy molesto.

Viñeta dos:

Renato de 8 años, está en tercero de primaria, Matías compañero de salón, cada vez que lo ve le dice “¡¡Chuqui… chuqui!!, gritando y riéndose, en referencia a su semejanza con el “muñeco diabólico”. Renato se queda callado, no dice nada, dentro de él va sintiendo cada vez más cólera, pasa una semana y Matías sigue fastidiándolo,  Renato le cuenta a su papá,  quién le dice que no se deje, que se defienda. Renato no aguanta más, un día empuja a Matías y lo golpea en la cara. Sus amigos lo ven y lo aplauden. Matías se va llorando. Renato luego del incidente no quiere ir al colegio, se muestra ansioso, le dice a su madre que tiene miedo que los amigos de Matías le peguen.

Viñeta tres:

Mariela de 16 años, es menor de tres hermanos,  los mayores tienen 23 y 21 años, está en quinto de secundaria en un colegio laico, de mujeres; y refiere que sus mejores amigas, decidieron hacerle hielo. Se habían conocido desde el nido, y en una oportunidad la culparon de haberle puesto algo en la lonchera auna compañera. Al respecto comenta:”Me siento pisoteada todo el tiempo, muy sola, no escuchada por mis amigos”. Mariella decide separarse del grupo,  y cambiarse a uno según ella, más alegre, ante lo cual el grupo inicial se resiente, y empiezan a intimidarla, no la dejan participar en los grupos de estudio, en los recreos, no le hablan. La adolescente  le cuenta a su papá, quien había sufrido bullying cuando estaba chico, el papá reacciona agresivamente y grita a las chicas en una oportunidad en la que salían del colegio. Ante este incidente, una de las chicas, “la líder del bullying” inventa que el papá de Mariella la había “ahorcado”, corriendo la voz entre los padres de familia, quienes llegaron a creer que así había sucedido. Esta es una forma de “mentira infame”, o “maledicencia”, bullying más frecuente entre chicas.

El bullying no es cualquier situación de abuso o maltrato que se presente entre dos o más compañeros de colegio, sus características son específicas: Existe una desigualdad de fuerzas entre el agresor y la víctima: El desequilibrio es físico y psicológico. La desigualdad psicológica está determinada por el papel preponderante y dominante que tiene el agresor en el grupo (seguidores), que contrasta con la situación de aislamiento social de la víctima. La dinámica no queda fijada de forma inmediata, existe un conjunto de circunstancias y hechos a través de los cuales los alumnos implicados van perfilando sus papeles como agresores o víctimas, esta situación suele iniciarse desde las primeras semanas del año escolar.. Este tipo de violencia se practica repetidamente a lo largo del tiempo y el sujeto agredido pierde la esperanza de que esa situación pueda llegar a cambiar (Cerezo, F (2006). Este fenómeno siempre ha existido, pero se consideraba como algo natural que había que aceptar. Hoy es un problema de convivencia en las escuelas y se sensibiliza a la comunidad educativa para detenerlo. En las tres viñetas se observa la presencia del grupo de seguidores en los agresores.

Esta situación de violencia también se puede dar dentro de la familia, y se podría hablar del bullying entre hermanos, sin embargo el término “bullying”, cuya traducción actual es intimidación, maltrato/abuso entre pares,  fue presentado por primera vez en la década de los 70s por Don Olweus (1998): se refiere específicamente a la intimidación entre pares dentro del ámbito escolar, y con las tres características ya descritas anteriormente, así como el mobbing se refiere a la intimidación en el ámbito laboral. La violencia entre hermanos es estudiada mayormente como rivalidad fraterna.

En la viñeta uno, se trata de una situación que nos relata una profesora de Kinder, ella se sentía impotente para manejar la situación, refiere que tanto el niño como la niña querían estar cerca a ella, pero que la niña era más zalamera, que ambos niños sobresalían en el salón por ser inteligentes, terminaban rápido sus tareas, pero que la niña tenía más amigos que el niño y tenía características de líder. A manera de auto reflexión reconoció que ella sentía mucho cariño por la niña, y pensaba que el niño se había dado cuenta de ello, y por eso la sentía a la niña como una rival en el cariño de su maestra. Aquí vemos la triangulación del complejo fraterno, la niña, el rival y la maestra que representaría a la madre/padre en el salón de clase. Así mismo vemos que ambos niños son hijos únicos, y el hacer ocupar el lugar de la mascota a Miguel, podría entenderse por parte de Mariella como un deseo de ponerlo en el lugar de hermano imaginario,  y que la siga a todos lados como su mascota. Esto nos graficaría la presencia del complejo fraterno, en el caso de hijo único, aunque no exista la presencia real de hermanos.

La viñeta dos, está referida a Renato, menor de dos hermanos, la mayor de 10 años, muy buena alumna y con mucha rivalidad manifiesta contra su hermano, al que agredía frecuentemente. Aquí lo que queremos resaltar es que Renato en un principio se quedó callado, luego le cuenta a su padre, quien lo aconseja que se defienda, consejo que muchos padres en nuestra cultura dan a sus hijos. El padre tenía mucha  influencia sobre Renato, y por otro lado aparece el sentimiento de culpa de Renato, quien teme que haya una retaliación o castigo por parte de los amigos de Matías a quien había golpeado. Observemos que el grupo de Renato aplaude la conducta violenta, lo que nos indicaría que consideran el golpe como una forma adecuada de solución del conflicto, lo que perpetúa la violencia como estrategia para hacerse “respetar”, lo que daría una forma de status, sobre todo a los varones. La posible retaliación del grupo de Matías incrementaría la espiral de violencia, y esta situación es muy frecuente en la lucha entre pandillas. La respuesta de defenderse con el golpe es una forma de conducta machista, y nos lleva a pensar en la falta de otros contenidos y de principios de relaciones interpersonales en las familias.

¿Qué imágenes de fortaleza, seguridad y cuidado ha recibido ese niño? ¿Cómo está construyendo su sí mismo? Podemos hablar de la construcción de un sí mismo, que obedece a las modas de  villanos de la época actual, del mundo en que vivimos, en donde predominan los vacíos, el exhibicionismo de fuerza y poder, los villanos sobre los héroes?.

Kancyper (2004) señala que los resentimientos que surgen a partir de la dinámica vincular fraterna, tienen tal relevancia en algunas personas que muchas veces pueden ser determinantes en el destino de sus vidas y de sus descendientes, dejando huellas y cicatrices que van de generación en generación.

En la viñeta tres vemos que la sensibilidad del padre exacerbada por la experiencia de bullying que tuvo de niño, lo hizo intervenir directamente ante las chicas, para defender a su hija- defenderse el mismo, de la situación traumática que vivió siendo niño, la cual se vuelve a repetir simbólicamente. Mariella, se siente pisoteada, sola, desea tener su grupo de amigas en donde se sienta reconocida, aceptada y sin embargo no lo logra, busca otro grupo y el grupo anterior se resiente, es decir que lo que buscaba en este caso la líder del grupo, es establecer un dominio sobre Mariella, ya que era diferente al grupo, como refiere la mamá era mucho más ingenua que el resto, todavía no tenía enamorado a diferencia de la mayoría, pero no solo es el dominio externo, sino el dominio interno. El grupo está afianzando esta conducta de “autoafirmación” y la presencia de Mariella, les podría movilizar los sentimientos infantiles y de ingenuidad que hasta hace poco ellas también compartían, y a los que rechazan. Entonces se trataría de una intolerancia inter e intra personal ¿Es esta intolerancia en la aceptación de los tiempos y procesos de cambio interno y externo, propio y ajeno,  lo que incrementa el nivel de agresión?

Como señala Dorey (1986), la relación de dominio refleja una tendencia básica al no reconocimiento del otro como diferente, como sujeto pensante, el objetivo es reducir y despojar al otro de su identidad. En todos los casos- continúa Dorey- el objetivo principal es el ataque al otro en tanto sujeto que desea y al que hay que eliminar, reducir, negar, desaparecer, exterminar. En el exterminio, no es posible la paridad, y por lo tanto se niega la condición de humanidad., negando la otredad.

Para terminar cito a Castoriadis: “solo una colectividad autónoma puede formar individuos autónomos y viceversa […] autonomía es la capacidad de cuestionar la institución efectiva de la sociedad, y [la sociedad] debe hacerle a usted capaz de cuestionarla” (1999:204).

Castoriadis (1999), enfatiza la importancia de hacernos a nosotros mismos una crítica constructiva, respecto a la autonomía, dentro, de una” colectividad fraterna”. Es en las instituciones en donde se debe estar alerta y detectar tempranamente situaciones de violencia. Al respecto la CVR ya recomendaba en su informe del 2003, la necesidad de poner énfasis en políticas educativas destinadas a la transformación de la escuela en un lugar donde se respete la condición humana del alumnado y se contribuya al desarrollo integral de su personalidad. Nosotros agregaríamos en donde la posibilidad de diferenciación y solidaridad se complementen y se pueda construir un nosotros.

Bibliografía

Cerezo, F, (2006) “Violencia y victimización entre escolares”. Revista electrónica de Investigación Psicoeducativa, 4 (2), 106-114

Castoriadis, C. (1999). Figuras de lo pensable. Madrid: Cátedra.

Dorey, R (1986). “La relación de dominio”. En Libro Anual de Psicoanálisis 1986. Londres/Lima: Ediciones psicoanalíticas Imago.

Freud, S. (1921) Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad. En Strachey J. (1985) Obras Completas Vol. XVIII. Buenos Aires: Amorrortu Editores, 1978.

Kaës, R (2008). Le complexe fraternal. Paris: Dumond

Kancyper, L. (2003). “El complejo fraterno y su relación con Narciso y Edipo”. En Transiciones 5, Revista de la APPPNA. Lima, Perú.

Kancyper, L. (2004). El complejo fraterno: Estudio psicoanalítico. Argentina: Grupo Editorial Lumen.

Olweus, D.(1998). Bullying at school. What we know and we can do. Oxford: Blackwell. (traducción al castellano de R. Fililla: Conductas de acoso y amenaza entre escolares. Madrid: Morata)

Puget, Janine (2002). “Las relaciones de poder, solidaridad y racismo”. En Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo. Tomo XXV, N° 1, 2002.

Puente R. (2010). “El maltrato por abuso de poder entre compañeros de escuela: bullying”. En Escuela: espacio de salud mental.  Lima: Apppna.

[1] Psicóloga clínica, psicoterapeuta de niños y adolescentes. Licenciada en Psicología por la PUCP, Magister en Psicología Clínica y de la Salud por la UNMSM. Miembro del equipo fundador de la Unidad de Niños y adolescentes del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado. HIdeyo Noguchi”.

Miembro de la Apppna. E-mail: pbrosa.pe@gmail.com Lima, Perú.

[2] Un agradecimiento especial por sus diálogos y comentarios, que enriquecieron el presente trabajo, a las colegas Vilma Gutierrez y Lilian Ferreyros.

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