Entre imágenes y palabras: Posibles representaciones del psicoanálisis

Bárbara Mariano da Rocha[1]– Membro Associado CEP de PA

Camila Terra da Rosa¹ – Membro Associado CEP de PA

Luciana Redivo[2] – Membro Efetivo CEP de PA

Márcia Semensato¹ – Membro Associado CEP de PA

Michelle Polleto¹ – Membro Associado CEP de PA

Samanta Antoniazzi¹ – Membro Associado CEP de PA

Roberta Vial Giacobone² – Membro Efetivo CEP de PA

Ursula Krug¹ – Membro Associado CEP de PA

Psicoanálisis en la investigación, introduciendo el método

La investigación psicoanalítica subyace de un método que nace en la práctica clínica fundada por Freud. Esta puede ser pensada a través del camino técnico que su fundador recorre hasta llegar a la regla fundamental del psicoanálisis: asociación libre y atención flotante. Como la clínica se desarrolla a través de esa actividad de investigación, también la investigación psicoanalítica es sostenida por la práctica clínica del psicoanalista, pero sin limitarse a ella, ya que es de esta praxis que se extrae su material de trabajo: el inconsciente y la transferencia. Así que recuperar el psicoanálisis como un medio de investigación de los fenómenos psíquicos es lo mismo que revitalizar el psicoanálisis como disciplina científica (Dallazen, Giacobone, 2008, p. 108).

En la transposición del modelo de la relación analítica para la perspectiva de la investigación, los datos son relatos construidos como una versión que se atribuye al hecho por quien lo cuenta. El hecho no existe en sí mismo; él es la representación que el sujeto designa (Dalazen, Giacobone, 2008). Sin embargo, este relato tiene una dirección: el analista/investigador. Este se ofrece al objeto como un intérprete, a través de su escucha. De acuerdo con Minerbo (2000), negase aquí la dicotomía sujeto/objeto. Por lo tanto, el investigador parte del supuesto de que su proceso de aproximación al objeto lleva la marca de su subjetividad. Él hará una lectura del hecho, es decir, su interpretación.

Conte (2004) propone el trabajo con la idea de acercarse del método del psicoanálisis con el método utilizado para escribir un texto, o desarrollar una metodología de investigación en el campo del psicoanálisis. “En la interpretación, tanto en el área transferencial como en la interpretación y la escritura de un texto, o de una investigación, se considera la subjetividad, el inconsciente, la realidad dada, el “oculto”, [3]el desconocido, lo reprimido que debe surgir” (Conte, 2004, p.9).

En vista de las muchas lecturas posibles, Conte (2004) apunta que la estrategia de pensamiento que permite sacar a la luz el recorte teórico-metodológico en lo que el autor trabaja es el “desmontar” del texto, más allá de sus posibles interpretaciones. Esa deconstrucción explicita, abre el texto, y saca a la luz los supuestos teóricos que subyacen en su construcción. “La deconstrucción pretende transformar y redefinir el texto (o el concepto, o la categoría) desde las nuevas orientaciones que surgen como resultado del desmontaje” (Minerbo, 2000, p. 33).

Estamos de acuerdo con la premisa de que no hay interpretadores universales, pero, aún así, como asegura Cabistani (2007), los sujetos sólo existen en un vínculo social, a partir de este discurso que le sustenta. En ausencia de narrativas universales, es decir, de las verdades establecidas, se puede pensar la narrativa como posibles interpretaciones, representantes de un escenario particular. De veras, cada investigación se coloca en un contexto y no somos una excepción. Consideramos, pues, indisociable nuestra posición como “investigadores” y “participantes”. El desafío se establece: estamos en un lugar de implicación, sino también de renuncia. Renuncia que nos permite trabajar con los demás elementos que forman parte de una escucha psicoanalítica: la noción de inconsciente y de transferencia. Entendemos la escucha psicoanalítica hacerse desde el periódico, desde un texto, desde una foto, desde la cultura, a condición de que se encuentre en los conceptos fundamentales del psicoanálisis su sustentación.

Desde estos supuestos, tratamos de entender las posibles representaciones del psicoanálisis producidas en la institución psicoanalítica a la que pertenecemos. Esta se caracteriza por la pluralidad de referencias psicoanalíticas y diferentes experiencias con el psicoanálisis. Después de llevar a cabo un análisis preliminar del material de un informe publicado en el periódico de mayor circulación de Porto Alegre, que ha tratado de los diferentes tipos de tratamiento psicológico, hemos pedido a los participantes para producir una imagen acompañada de un texto que ofreciese sus posibles representaciones de psicoanálisis. A partir de estos materiales, nuestro ejercicio fue buscar en los escritos preguntas que llevarían a los sentidos de psicoanálisis producidos. En las entrelíneas de los textos y posibles asociaciones de ideas, buscamos pensar lo que fue elegido como representante del psicoanálisis. El ejercicio requiere, junto con una postura de abstinencia, que se pueda tomar partido a fines de que las resonancias y disonancias puedan manifestarse, puedan tomar sus asientos, pueden ser escuchadas.

 

¿Pero qué identifica el psicoanálisis?

Nos preguntamos si los pilares propuestos por Freud aún sostienen las representaciones del psicoanálisis de los participantes de esta investigación. ¿Lo que identifica el conocimiento y el trabajo psicoanalítico? Al reflexionar sobre los materiales recibidos, encontramos que el significante pulsión aparece en numerosas ocasiones, en una clara referencia a la teoría libidinal. Del mismo modo, las referencias al triángulo edípico, es decir, a la trama de inversiones de pulsión en figuras parentales, sigue como un código que identifica directamente la teoría del psicoanálisis.

¿Una cuestión de técnica?

En muchos momentos, las citas de los participantes guiaron de manera más abstracta, mencionando que el psicoanálisis es visto como liberador, de acuerdo con uno de nuestros participantes, “que limpia y refresca, liberta de la congestión y de la contaminación emocional” que une la liberación con la “posibilidad de entrar en el más salvaje y más civilizado de nuestra mente“. ¿Por lo tanto, nos permiten inferir que siguen teniendo como objeto de investigación el inconsciente salvaje, el deseo puro en estado bruto, poco aceptado por el mundo civilizado? La sugerencia de Anna O., “Déjame hablar“, ¿el método de limpieza de la chimenea sigue siendo relevante? Se aprende, a través de estos escritos, que la desobstrucción de magnitudes de excitación formadoras de los síntomas desde la habla se mantienen como el dispositivo analítico por excelencia.

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¿Y si tal método todavía sigue en vigor, hay proposiciones psicoanalíticas ya obsoletas? ¿Cuando más de una fotografía se refiere al diván como un significante psicoanalítico y uno de los textos señala el diván como “un símbolo importante y que permanece en vigor”, podríamos preguntarnos lo qué aún sostiene la clínica psicoanalítica como saber actual? ¿Qué sigue siendo dispositivo eficaz para sostener el sufrimiento que viene para  acostarse en los divanes psicoanalíticos?

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Nos recuerdan los participantes que la habla en el análisis no es cualquier conversación, pero ella ocurre en transferencia. De este modo, a través de la imagen de un herrero que calienta el material de trabajo con el fin de crear nuevas formas, se hace la metáfora de la relación analítica. Francischelli (2007) nos dice que esa imagen es como una alternativa para pensar la transferencia, calentada por la pasión despertada en la relación analítica, lo que tendría como leña, combustible, la frecuencia de las sesiones. Sin embargo, nos advierte que, a diferencia del herrero, el oficio analítico nos impide inventar formas, nos exige la posibilidad de acompañar nuevas imágenes creativas que un sujeto hablante puede crear a través de sus narraciones. Éstas que podrán remodelar la subjetividad.

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Con el uso de esta metáfora para dar figurabilidad a lo que identifica el psicoanálisis, la escrita del participante comunica: “el herrero actúa sin prisa, domina su arte y tiene un tiempo preciso para hacerla. Después que enfría el hierro ya no es posible deformar hasta que una ola de calor alcance a los dos y ambos estén ahí para la tarea de deformar“. Pensamos, aquí, en la actualidad de la recomendación freudiana (1912) de poner de lado el furor curandis y seguimos el camino con la certeza de que sólo tenemos una parte del saber.

La transferencia exime a los implicados en el trabajo de ocupar una posición dual. Hay una asimetría en esta relación. Asimetría que lleva a la idea de triángulo, que también es una de las imágenes/representaciones de psicoanálisis contenidas en las fotos. Un proceso analítico toma forma a partir de tres puntos: si hay una pareja, hay también muchas maneras de pensar un lugar “tercero”. En la imagen y en el texto de uno de los participantes, la idea de triangular se representa como el espacio de formación del analista, él asegurará ese tercer lugar, esta triangulación de setting y, por lo tanto, la ética del psicoanálisis.

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Por tener, según Freud, una propia ética, de abstinencia, lo que permite una escucha libre, el analista debe someterse a una jornada formación que va más allá de los años formales de seminarios. Las instituciones psicoanalíticas, aunque importantes dispositivos en el proceso de autorización de los nuevos analistas, no son el medio sólo y no siempre garantizados para llegar a este oficio. Cuando el participante se refiere a la figura de triángulo para hablar de Edipo y de formación analítica, el tema nos surge a través del núcleo de cuestiones de identidad sobre el “tornarse psicoanalista”: ¿el trípode sería más allá de la institución?

Probablemente porque aconteció en una institución de formación, los resultados de esta investigación indican la representación del psicoanálisis a través del trípode de la formación, tratando de equiparar. Este dato nos lleva a cuestionar el lugar que ocupan las instituciones, trayendo beneficios y también dificultades: ¿dentro de qué límites se circunscribe el psicoanálisis? ¿Se puede delimitarlo a espacios institucionales? ¿Cuáles son las potencialidades de un espacio institucional psicoanalítico?

 

Psicoanálisis: la salud entre pulsiones

Los resultados también nos dicen que el psicoanálisis, a pesar de estar vinculado a las ciencias humanas, puede verse incluido en el área de salud o de lo que es saludable. La escrita de un participante se refiere a esta relación cuando apunta que “un proceso analítico permite que, a través de un uso saludable de la pulsión de muerte, se pueda deshacer enlaces dañinos, profundamente conectados con la historia del sujeto, para hacer nuevas conexiones, quizá más satisfactorias“. A partir de entonces, se pregunta a qué salud si se refería. ¿Sería de la forma con que cada sujeto se organiza frente a la dualidad pulsional?

En los resultados, es evidente que lo que se ve como saludable se manifiesta por la expresión “equilibrio”, relacionada con el juego de las fuerzas de pulsión, más específicamente al par de opuestos pulsión de vida y pulsión de muerte. Ésta, responsable de la vuelta al reposo absoluto al inorgánico y con relación a la idea de los “enlaces dañinos”, se refiere al concepto de compulsión a la repetición, que hace presente el pasado no como un recuerdo, sino como “medio turbio e indistinto“. Aprendemos de tal escrita que, con la ayuda del proceso analítico, el que analiza se conectaría con más fuerza a la eficacia de la pulsión de la vida, lo que permitiría un nuevo futuro al sujeto, por ejemplo, un futuro más saludable.

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Todavía en uno de los materiales, el concepto de salud emocional aparece acompañado de la palabra “madurez”. ¿Desde este punto, se podrá pensar la salud como traspasada por una lógica de desarrollo? ¿Es maduro y equilibrado el sujeto que mantiene sus emociones bajo el control, que halla el buen equilibrio de pulsión?

El psicoanálisis, de esa manera, se reconoce como una herramienta que lleva a un proceso de salud mental, ya que es capaz de producir nuevas relaciones. En este sentido, la salud está vinculada a la idea de trabajar con nuevos destinos para la historia, con revisita a las huellas antiguas. Así encontramos en una de las escritas que ofrecen nuestros participantes: “Mirada y escucha que permiten la construcción, en la relación con el otro, de un espacio, un camino para desmembrar esta rapsodia, escenas diversas y ponerlas en su lugar“. Por lo tanto, la posibilidad de seguir las líneas que trazan la historia de cada sujeto, destaca como son entrelazadas las nociones de pasado, presente y futuro.

Corrobora estos hallazgos la idea de otro discurso que dice que el psicoanálisis “nos permite movernos a través de la oscuridad sin perder la esperanza de que haya un día siguiente“. Se entiende que la oscuridad es el desconocido/raro que existe en toda la búsqueda por análisis, la idea de encontrarse con uno mismo, y más allá de eso, la esperanza de sentirse mejor ante la vida. Cuando hablamos de esperanza, no podemos dejar de pensar en la concepción de futuro, lo que está por venir y los efectos de las huellas anteriores en la construcción de nuevos y viejos significados. Aquí, ella lleva la idea de que lo que pasó ha dejado huellas que pueden ser reutilizadas de una manera saludable en el futuro. ¿Pero hasta dónde va este trabajo?

Una experiencia de límites…

Muchas veces encontramos en nuestros resultados cuestiones relacionadas con los límites del psicoanálisis: o por su ejercicio o por limitaciones para representar el psicoanálisis en una imagen o incluso un texto, como un participante nos dice: “Sin duda, la imagen permítenos una oportunidad interesante de jugamos nuestra asociación más cerca del proceso primario de pensamiento y de nos encontramos con nuevas limitaciones“. Al mismo tiempo, se presenta en los materiales estudiados una idea de expansión y de infinito: una de las imágenes se titula ‘Ensayo sobre el infinito”. En otro texto, viene de la imagen de una “pantalla-ventana”: “Yo represento el psicoanálisis como un espacio de extensión: una ventana que se abre, lo que permítenos mirar al infinito“.

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Encontramos desde Freud preguntas pertinentes a los límites del psicoanálisis y al (im)posible término de un tratamiento, pero el movimiento de pulsión está aquí reconocido como una producción constante. Podemos pensar en la naturaleza, en el real del cuerpo y por qué no en las pulsiones como de la orden de lo que no se agota mientras haya vida? Movimiento incesante es el de los deseos, siempre en busca de sentido, por si acaso le permiten escapar de las tramas de la repetición.

Cuando se le ofreció la imagen de una pantalla, que ocupa el asiento de la ventana, lo que representa un paisaje, nos enfrentamos con la idea que es un trabajo interminable mirar el interior, con tanto que, al mismo tiempo y en cierta medida, se pueda aceptar los límites de un recorte, en un marco, en una imagen. El arte puede servir como una herramienta poderosa para la reflexionar: Wim Wenders, en la película “Ventana del Alma”, dice:

Casi siempre nos fijamos en un encuadre por lo que contiene, en una tela, en una foto, en una película. Normalmente, pensamos en lo que está dentro. Pero el verdadero acto de encuadre es excluir algo. Creo que el encuadre se define más por lo que no muestra que por lo que muestra. Hay una opción continua sobre lo que va a ser eliminado. (…) porque a cada encuadre hecho, usted decide lo que forma parte de la historia o no. Por lo tanto, el encuadre tiene relación completa con el contar la historia (JANELA da Alma. JARDIM, CARVALHO, 2002).

También nos dice uno de nuestros colaboradores, sobre el psicoanálisis: “Imágenes del pasado que se repiten y se superponen a las del presente. Imágenes transferidas de un objeto a otro. Imágenes que confunden. Psicoanálisis, para mí, es una mirada, una escucha para estas imágenes superpuestas“. Aquí podemos reflexionar con el material ofrecido por los colegas de la institución sobre cuáles imágenes son las que se repiten, qué recortes hacemos y dónde están los límites del psicoanálisis, de su ejercicio, de la posibilidad de definirlo a través del material solicitado.

La investigación/imágenes nos incita a pensar …

Para retomar algunas de las preguntas del grupo: ¿son las imágenes producidas en el orden de una producción primaria, pegada a las representaciones de cosas inmediatas o son fruto da creatividad, del encuentro con el nuevo? ¿Ellas hablarían/aparecerían como composiciones alienantes, vinculadas a identificaciones que aprisionan, impediditivas de producciones más auténticas o es posible encontrar un espacio, individual, institucional e teorico para la emergencia de un material original? Sabemos que la creación no excluye aspectos reprodutivos. La práctica psicoanalítica permite espacios de composición de imágenes creativas donde un inconsciente que punge siempre se abre al encuentro con otras imágenes/significantes, por certo.

Tales cuestionamientos surgen de este grupo desde el trabajo con los materiales, pensando que la producción de nuestro método sucede, inicialmente, en el encuentro con el material y, posteriormente, a partir de lo que tal encuentro produce en el analista/investigador. ¿Cómo discriminar con claridad lo que es de cada uno cuando el grupo que compone esta investigación tiene su camino recorrido en el mismo terreno institucional de los participantes aquí ofrecieron sus escritos e imágenes? Lo que podemos hacer es reflexionar sobre los textos y fotos desde una producción institucional, para pensar en la transmisión se ejecuta a través de nosotros como miembros de la misma institución. Y, la comprensión de la institución como un lugar de producción y transmisión de oficio psicoanalítico, siempre habrá un recorte. Habrá lo que elegimos para el encuadre, sino también lo que elegimos por dejar fuera del encuadre.

Al volver a la idea de recorte y todo lo que abarca: límites, ampliaciones, supresiones, hasta ahora nuestro análisis del material se ha inclinado sobre los significantes que estaban presentes. ¿Y los que estaban ausentes? En los textos proporcionados por colegas psicoanalistas no se encuentran las palabras: sexualidad e inconsciente. ¿Qué, además de los datos presentes, las palabras/conceptos ausentes pueden decirnos? ¿Tales significantes seguirían siendo pilares de sustentación para el psicoanálisis contemporáneo, tal como en el tiempo de su fundación? Al mismo tiempo, la dualidad pulsión de la vida/pulsión de la muerte que remite a la teoría de las pulsiones de la segunda tópica se presenta como una referencia recurrente. ¿Serían tal psicoanálisis y su clínica más del orden de las llamadas “patologías del vacío”, del trauma del que de las histéricas y sus fantasías? Lo que pensamos es que, para seguir produciendo en psicoanálisis, es necesario ancorar-se en sus pilares, no para reproducir-los solamente, sino para crear en su territorio espacios potentes de creación e interés investigativo, tal como Freud nos presentó. ¿Y ustedes, que piensan?

Referências

Cabistani, R. Sentidos da Função Paterna na Educação. – Tese de Doutorado, Programa de PósGraduação em Educação – Faculdade de Educação – UFRGS, (pass.) 2007.

Campos, E. B. V.; Coelho Jr., N. E. (2010). Incidências da hermenêutica para a metodologia da pesquisa teórica em psicanálise. Estudos de Psicologia (Campinas), 27(2), 247-257.

Conte, B. (2004). Reflexões sobre o Método e a Metodologia em Psicanálise. Revista da Sociedade de Psicologia do Rio Grande do Sul, 1 (3), 6-10.

Minerbo, M. (2000). Estratégias de investigação em psicanalise: desconstrução e reconstrução de conhecimento. São Paulo: Casa do Psicólogo.

BIRMAN, Joel. Mal-estar na atualidade: a psicanálise e as novas formas de subjetivação. 3.ted. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 2001.

_______. A clínica na pesquisa psicanalítica. In: Psicanálise e Universidade. p. 7-37, São Paulo: PUC-SP, 1992.

DALLAZEN, L., GIACOBONE, Roberta V. Fazer pesquisa psicanalítica: possibilidade de aplicação do método da psicanálise. In: Revista da Sociedade de Psicologia do Rio Grande do Sul. vol. 7, n.1, ago, 2008.

FREUD, S. (1905) Sobre psicoterapia. In: Obras psicológicas completas. Rio de Janeiro: Imago, 1969. (Edição Standard Brasileira, 7).

_______. (1908) Moral sexual civilizada e doença nervosa moderna. In: Obras psicológicas completas. Rio de Janeiro: Imago, 1969. (Edição Standard Brasileira, 9).

_______. (1912) Recomendações aos médicos que exercem a psicanálise. In: Obras psicológicas completas. Rio de Janeiro: Imago, 1969. (Edição Standard Brasileira, 9).

_______. (1914) O instinto e suas vicissitudes. In: Obras psicológicas completas. Rio de Janeiro: Imago, 1969. (Edição Standard Brasileira, 9).

ROUDINESCO, Elisabeth. Por que a psicanálise? Rio de Janeiro: Jorge Zahar, 2000.

WIDLOCHER, D. O lugar da pesquisa clínica em Psicanálise. In: GREEN, André (org). Psicanálise contemporânea: Revista Francesa de Psicanálise. Número especial 2001. Rio de Janeiro: Imago, 2003.

FRANCISCHELLI, L. A. Amanhã, psicanálise!o trabalho de colocar o tratamento no paciente. São Paulo: Casa do Psicólogo, 2007.

JANELA da Alma. Direção de João Jardim e Walter Carvalho; Produção de. Flávio R. Tambellini. Rio de Janeiro: Copacabana Filmes, 2002, 1 DVD (73min).

[1] Membro Associado – CEP de PA.

[2] Membro Efetivo – CEP de PA

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