Realidad, interacción y cambio psíquico. La práctica de la psicoterapia relacional II

Autor: Coderch de Sanz, Joan (2012) Madrid España: editora Ágora relacional.  352 páginas.

PRÓLOGO.

Neri Daurella, relata cómo Joan Coderch, al presentar la primera parte de este libro en mayo de 2011, habló de su evolución desde su formación psicoanalítica kleiniana  hasta su postura actual. El sentido del presente libro se ubica en la profundización  de algunos aspectos tocados en esa primera parte, cuestiones clave del psicoanálisis relacional.

La que prologa destaca el impacto de la lectura por el mensaje de un psicoanalista responsablemente ético que, más que de un método o técnica, habla de una actitud. El autor se  muestra como un psicoanalista preocupado por la humanización de la relación analítica y su repercusión en el entorno social.

INTRODUCCIÓN.

Para el autor, este libro obedece a la necesidad de profundizar en algunos conceptos acerca de la teoría relacional, así como el planteamiento de nuevas preguntas e interrogantes. En primer lugar, planteará y discutirá el abandono de la teoría traumática por parte de Freud, lo cual califica como un tremendo error en cuanto a que marcó el derrotero del psicoanálisis hacia el terreno intrapsíquico, pues argumenta el autor: no existe la mente aislada, es necesario ver a todos los seres humanos en su relación con la realidad en que vive y se desarrolla. Advierte que cada analista ha de encontrar su propio camino con cada uno de sus pacientes de acuerdo con las necesidades de estos. (p. 22-23)

 

CAPÍTULO  1.  ¿EL AMANECER DEL PSICOANÁLISIS O SU CREPÚSCULO?

El capítulo trata acerca del abandono de Freud de la teoría traumática que se ha considerado como el amanecer del verdadero psicoanálisis  y que marca el terreno de lo intrapsíquico como el campo de la disciplina psicoanalítica sin tomar en cuenta otras ciencias, la cultura, la educación o el mundo en torno al sujeto.

 

CAPÍTULO. 2. EL CONTEXTO MATERIAL Y SOCIO/CULTURAL EN EL QUE VIVEN LOS SERES HUMANOS.

La idea inicial del capítulo es que los tiempos de Freud no son los actuales, el psicoanálisis actual  cuenta con aportaciones científicas, sociales y filosóficas que conforman una nueva forma de percibir la realidad, el mundo que habitamos y el universo. La realidad cuántica y las ciencias de la complejidad se citan para denostar que el psicoanálisis debe ir más allá de ser una terapéutica individual para encaminarse a cambiar la sociedad y la cultura de manera positiva. Dadas las transformaciones que han sufrido los pacientes que acuden en demanda de tratamiento psicoanalítico se describen las consideraciones generales de la cultura, incluyendo una discusión acerca de la distinción entre ideas, pensamientos, valores y comportamientos cuya interrelación para el autor explica la transformación de la clínica y la evolución del pensamiento psicoanalítico. Sin embargo el psicoanálisis y el pensamiento posmoderno tienen en común el deseo de una reforma en profundidad de la humanidad pues la crisis mundial actual es tanto económica como moral.

Sentimiento de carencia de raíces, sentimiento de falta de identidad, provisionalidad, temor a vivir algo o a alguien como valioso, necesidad de ídolos, sentimiento de riesgo son rasgos culturales  que Coderch describe en los pacientes de la cultura postmoderna.

 

CAPÍTULO 3. LA INTERACCIÓN PACIENTE TERAPEUTA COMO FUNDAMENTO DEL CAMBIO PSÍQUICO.

EL autor utiliza los principios de la Teoría general de los sistemas (TGS) donde la idea central es la concepción organísmica del psicoanálisis, toma tres características de los sistemas abiertos; estabilidad (homeostasis), equifinalidad y actividad para hablar de la interacción paciente/analista. Los orígenes del interés en la interacción paciente/analista los sitúa en los desarrollos de Ferenczi, prosigue con Fairnbain, Winnicott, Balint, Loewald y Kohut, y más recientemente con Mitchell, Atwood, Stolorow, Orange, Lachmann, Stern y el grupo de Boston. A estas aportaciones agrega los estudios empíricos de Bowlby cristalizados en la Teoría del Apego, uno de los fundamentos actuales del psicoanálisis relacional. Se apoya en estudios recientes acerca de la interacción analista paciente, además de los aportes de la psicología del desarrollo con la observación de la relación de padres y sus bebés, para afirmar que el modelo terapéutico con fundamento en el conflicto intrapsíquico pulsión/defensa y la interpretación/insight consecuente es insuficiente, pues las experiencias relacionales ocupan un papel central en la formación y desarrollo de la personalidad.

CAPITULO 4. CAMBIO PSÍQUICO.

El primer punto enunciado es que la relación promueve el cambio psíquico. El agente terapéutico de todo proceso psicoanalítico es el encuentro relacional: la interacción. Para el autor, Especificidad de la díada, interés en la función del otro significativo constituyen la esencia básica del cambio psíquico.

Coderch cuestiona la idea del cambio estructural, como equivalente de cambio psíquico objetivo, princeps de la terapéutica psicoanalítica cuya principal diferencia, según el autor,  radica en el hecho que las definiciones de las instancias psíquicas yo, ello y superyó se han ido desdibujando y son definidas de forma distinta por distintos autores a lo largo del tiempo. Resume y contrasta las enunciaciones de autores como Joseph y Anne-Marie Sandler, Otto Kernberg, para disentir sobre este punto.

Para él, el cambio psíquico se logra mediante la interacción analista/paciente que provoca: modificación de las pautas procedimentales de estar con el otro, de los principios organizadores y los esquemas mentales, además del incremento de la capacidad organizadora del sistema diádico paciente/analista, a lo que se suma el aumento de la capacidad de insight, la tolerancia a la frustración y, así mismo, la actitud de introspección y reflexión, etc. El cambio psíquico es el resultado de la modificación de funciones y las funciones psíquicas son las que dan lugar a la formación de estructuras. El objetivo que plantea Coderch es el de llegar a la organización más elevada posible del sistema abierto que es toda persona, que desarrolle al máximo su esencia humana, que despliegue su humanidad y que este desarrollo llegue a su entorno lo cual agregará un alcance social a las metas individuales del psicoanálisis. El psicoanálisis debe, además de la desaparición de síntomas y conflictos intrapsíquicos, incluir finalidades éticas que desarrollen valores específicamente humanos. Una idea central en el pensamiento del autor, es que se tiene que abandonar el concepto de instancia psíquica como estructura fija y tomar la postura antropológica que contempla los procesos psíquicos como un continuum de motivaciones, sentimientos y funciones, desde las más primitivas, biológicas, pulsionales, e irracionales hasta las actividades psíquicas y capacidades que conforman el ser social que separa al ser humano de su naturaleza exclusivamente animal. Agregando la perspectiva antropológica, Coderch accede al cumplimiento del dictum freudiano adaptado a la verdadera naturaleza humana.  Propone como meta final de la terapéutica psicoanalítica: donde estaban los aspectos de la mente más primitivos y menos evolucionados, han de estar las funciones psíquicas más elevadas que expresan aquello que es exclusivamente propio del ser humano, su condición esencial, y que lo separan del resto de los seres vivos.

 

CAPÍTULO 5. INTERSUBJETIVIDAD, TEORÍA DE LA MENTE Y MENTALIZACIÓN.

Mitchell, Bromberg, Orange, Storolow, Lachmann, Atwood, Benjamin, Aron, Fosshage, precedidos por Ferenczi, Fairbairn, Winnicott y Kohut,  son mencionados por el autor como estudiosos del primer tema del capítulo: la intersubjetividad. Investigaciones recientes en Neurobiología evidencian la presencia de un sistema intersubjetivo de motivación básico. Varios de estos descubrimientos están basados en la observación de bebés y su interacción con sus madres donde se aprecia una actividad relacional primaria a la que el autor denomina intersubjetividad primaria. Sistema de neuronas en espejo, y simulación corporeizada participan en el establecimiento de la intersubjetividad.

La teoría de la mente, según el autor, posee raíces innatas pues aparece en las primeras semanas y evoluciona hacia la mentalización. Por su parte, mentalización es pensar y sentir sobre los pensamientos y las emociones; sostener la mente en la mente; atender a los estados mentales de uno mismo y de los otros; verse a uno mismo desde afuera y a los otros desde adentro e imaginativamente percibir el comportamiento vinculado con los estados emocionales e intencionales (Fonagy y Bateman, 2008).

En la práctica clínica, la mentalización es lo que analistas y psicoterapeutas intentan favorecer en los pacientes que debe entenderse como una actitud  del analista más que una técnica.

 

CAPÍTULO 6. LA EVOLUCIÓN DE LA TEORÍA TRAUMÁTICA EN EL PENSAMIENTO PSICOANALÍTICO.    Ángeles Codosero.

La colaboración de Ángeles Codosero en este libro, aborda un tema fundamental en el pensamiento psicoanalítico,  la teoría traumática desde los primeros estudios de Freud hasta la actualidad en que las aportaciones del desarrollo infantil, la teoría del apego, la neurociencia cognitiva y la neurobiología y los hallazgos de la observación de la relación bebés-padres.

 

COMENTARIO DEL LIBRO:

El libro, segunda parte de La práctica de la psicoterapia relacional. El modelo interactivo  de la psicoterapia relacional. (2010) en el que el mismo autor comenta: “el lector que lo desee puede ver la evolución de mi pensamiento a través de la secuencia encadenada de mis libros. Nada más”. (p. 216)

Efectivamente, podemos apreciar a lo largo de su obra, desde su inicial Psiquiatría dinámica (1975) y Teoría y técnica de la psicoterapia psicoanalítica (1987), y a través de sus libros consecutivos, la apertura que Joan Coderch ha tenido desde su formación como psicoanalista de la escuela de relaciones objetales hasta el Psicoanálisis relacional con influencias notables de la psicología del Self.

El libro actual es una obra compleja donde Coderch hace un largo recorrido buscando los apoyos de diferentes puntos de vista: científicos, sociales y filosóficos, para sustentar la validez del modelo relacional. Los principios de la física cuántica, las ciencias de la complejidad, la teoría general de los sistemas, los hallazgos de la neurociencia, intersubejtividad, teoría de la mente y mentalización, entre otros vuelven a ratos la lectura ardua y difícil. La idea central del texto es que el agente terapéutico de todo proceso psicoanalítico es el encuentro relacional: la interacción. Así, la relación con el analista promueve el cambio psíquico. Una aportación valiosa del libro es el tratamiento de los pacientes con personalidad fronteriza tan frecuentes en la clínica actual, mediante el enfoque basado en la mentalización  donde el autor hace una generosa descripción de su técnica con estos pacientes que vuelven sumamente útil este material, para el profesional del área de la salud que se dedica a la atención de este tipo de casos. Finalmente, se destaca la insistencia del autor en que el psicoanálisis debe además de buscar la desaparición de síntomas y los conflictos intrapsíquicos incluir finalidades éticas que desarrollen valores específicamente humanos. Sin duda, un libro de lectura recomendable para los psicoanalistas interesados en el enfoque relacional e intersubjetivo.

Reseña y comentario: Alma Dunia Vásquez Lorenzana.

Instituto Mexicano de Psicoanálisis (IMPAC, México)

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