La previa. El consumo del alcohol entre adolescentes. Guía para padres y educadores

Título: LA PREVIA. El consumo de alcohol entre los adolescentes. Guía para padres y educadores.

Autores: Gabriel Rossi, Miguel Carbajal Arregui, Allen Bottrill[1]

Año de publicación: 2012. 163 pp. Editorial Santillana (Aguilar). Montevideo.

Comentario: Dra. Rosario Oyenard

Actualmente las salidas de fin de semana de los adolescentes se caracterizan por el consumo de cantidades excesivas de alcohol buscando concretamente sus efectos. Creen que sin alcohol no hay diversión y es más difícil vincularse y ser integrado por otros.

Según los autores el alcohol funciona como “lubricante social”. El libro ofrece tanto a padres como a educadores algunas herramientas para entender e intervenir sobre este tipo de consumo.

El libro se divide en dos capítulos y estos en subcapítulos

Capítulo I – El consumo de alcohol  entre los adolescentes: pistas para padres y educadores

Los adolescentes y sus comportamientos

El alcohol y los modos de consumo en los adolescentes

Apuntes para del trabajo preventivo sobre el consumo de alcohol

Guía para padres preocupados

 

Capítulo II – Trabajando en el liceo: actividades a partir de seis ejes temáticos

Sobre el trabajo con técnicas grupales

Talleres para el abordaje del consumo de alcohol en los adolescentes

En el primer capítulo, puesto que el libro está dirigido a padres y educadores, se introducen ideas e informaciones relevantes sobre la adolescencia y el consumo de drogas, en particular sobre el alcohol y su consumo. El formato del libro está diagramado con recuadros que destacan los temas que apoyan a la tarea de prevención.

Se incluyen viñetas y preguntas frecuentes.

 

Los adolescentes y sus comportamientos

El capítulo inicia con una breve reseña sobre la evolución de la noción de adolescencia en las diferentes épocas como período de reorganización de lo biológico, lo psicológico y lo social. En este contexto cobra particular importancia la relación y el encuentro con los pares. El grupo ofrece, cuando se es aceptado, comprensión y cuidado, sobre todo sentimiento de pertenencia que va más allá de lo personal.

Sostienen los autores que en el contexto sociocultural actual se observa una tendencia creciente de los padres a amoldarse a las necesidades de sus hijos, a tolerar la ira y la angustia, a mantener una posición de prolongar la juventud, citando a P. Blos (La transición adolescente, 1979) “los adultos miran fascinados a los jóvenes prontos a imitarlos con el fin de evitar el envejecimiento”.  Se plantea que la aparente renuncia de los padres a la función paterna podría vincularse con el aumento de las conductas de riesgo de los adolescentes. Estas conductas se relacionan con la mayor autonomía y la búsqueda de experiencias propias de la adolescencia, pero la forma de experimentar lo nuevo podría ser un factor de riesgo y se da en los extremos: marcada retracción o intensa impulsividad.

De acuerdo a estudios recientes sobre el consumo de drogas en la adolescencia  “quienes consumen comienzan más temprano y consumen más”, siendo la edad promedio de inicio del consumo de alcohol 12,8 años (pp. 23). En el consumo de determinada sustancia es posible identificar, para cada adolescente, variables individuales, familiares, históricas y/o sociales que puedan estar influyendo. Afirman que “el consumo de alcohol no deriva necesariamente en una adicción, ya que se necesita mucho tiempo para que ésta se desarrolle” (pp. 24) Aunque este no es un argumento que alcance a quitar la importancia de los riesgos que se asocian con su consumo. El alcohol “se ha convertido en una suerte de lubricante social que numerosos adolescentes consideran indispensable para vivir la noche” (pp. 24)

El inicio precoz del consumo se correlaciona con una más alta probabilidad de abuso del alcohol. Los varones presentan más precocidad. Alertan también sobre los modos de consumo: borracheras (intoxicaciones agudas por alcohol) que se observan en un porcentaje creciente de adolescentes cada vez más jóvenes (66% de los encuestados presentó uno o más episodios de intoxicación en los 15 días previos a la última Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media – 2011).

En otro orden se menciona el estrecho vínculo entre consumo de alcohol y accidentes de tránsito debido a los efectos de la sustancia sobre el sistema nervioso central, siendo los accidentes de tránsito la primera causa de muerte entre los jóvenes.

A continuación se analiza la influencia de la publicidad en el consumo, estableciendo una imagen de normalidad que estaría incidiendo en una disminución de la percepción del riesgo.

El alcohol y los modos de consumo en los adolescentes

A partir de la viñeta clínica de una adolescente que consulta preocupada por el consumo de marihuana de sus amigas y en la cual surge el propio consumo de alcohol  se plantean los aspectos que caracterizan el  consumo de alcohol de los adolescentes: facilidad de acceso a la bebida, consumo, los fines de semana, de importantes cantidades de alcohol, mezcla de bebidas alcohólicas (policonsumo) con preferencia por las destiladas, beben en grupo, fuera o dentro del hogar, incluso en la vía pública pero en general fuera de la vista de los padres.

Inicio de consumo precoz que va en descenso de edad, el alcohol como facilitador de las relaciones sociales y de la pertenencia social, convicción que para divertirse cuando salen tienen que tomar alcohol antes ( se juntan para “la previa”), consumo de bebidas alcohólicas y bebidas energizantes con alto contenido de cafeína.

Los autores señalan que “un importante porcentaje de los jóvenes no beben porque se encuentran, sino que se encuentran para beber” (pp. 33).  El consumo se va ritualizando.

Otro elemento de estos tiempos es que también las adolescentes beben volúmenes importantes a la par de los varones y de bebidas destiladas.

Cuando crecen algunos cambia el modo: algunos pierden interés en el consumo compulsivo, otros continúan con esa modalidad y otras buscan otras drogas que “peguen”.

Es de destacar que según se refiere las intoxicaciones pueden ser accidentales las primeras veces,  pero más adelante pueden ser estados pensados y buscados cada tanto.

A continuación se brinda información sobre el alcohol etílico, características físicas, químicas y biológicas, la cinética y la dinamia del mismo en el cuerpo y sus diferencias en hombres y mujeres. También se brinda información sobre bebidas destiladas y fermentadas y concentración de alcohol en cada una. Educadores e investigadores sanitarios de diferentes países emplean para medir el consumo la unidad de bebida estándar (UBE) que equivale a 10 gramos de alcohol puro dando a conocer cuantas UBES corresponden a cada medida de cada tipo de bebida.

Para la American Medical Association cualquier consumo por mínimo que sea posee un efecto negativo sobre percepción y habilidades psicomotoras y supone un riesgo para la salud y la seguridad. Los efectos negativos no duran sólo mientras  haya alcohol en el cuerpo (cuando desaparezca la resaca) pues aquellos dependen de la cantidad y de la frecuencia por lo que se considera otro concepto: “consumidor de riesgo” que se define como “una pauta de consumo que puede implicar un alto riesgo de daños futuros para la salud física o mental, pero que no se traduce en problemas médicos o psiquiátricos actuales” (Plan Nacional sobre drogas (2007),  Madrid).

En los menores de 18 años no hay consumo sin riesgo puesto que el cerebro del adolescente es un órgano en desarrollo, por ello un adolescente que consume puede tener dificultades temporales en el aprendizaje, dificultades de memoria (cada vez es más frecuente el fenómeno de black out) y en el planificar tareas.

El apartado finaliza dando recomendaciones sobre cómo actuar cuando se produjo una intoxicación aguda (borrachera).

Apuntes para del trabajo preventivo sobre el consumo de alcohol

Este apartado comienza con el mito de Dionisio, el descubrimiento de la elaboración del vino y el hallazgo de un decreto romano que limitó el culto al dios del vino abriendo paso a reflexiones de utilidad para la prevención del consumo.  No alcanza únicamente con la información sobre los riesgos sino que es necesario un  trabajo formativo para encontrarse en condiciones adecuadas de cuidarse a sí mismos y a sus compañeros. Un punto interesante en la reflexión es sobre algunas posiciones paternas: “Prefiero que tomen en casa…”. Como lo señalan los autores esta declaración se sostiene en la “ilusión de lograr un mayor control sobre el consumo si es bajo supervisión paterna”. Para los autores esta postura no protege sino que habilita y legitima el consumo. Los padres pueden estar abiertos al diálogo sin ser permisivos y manifestar sus opiniones con firmeza respecto al cuidado. Finalmente, el compromiso de las instituciones educativas en la promoción de salud es muy importante en la prevención si se trabaja complementariamente y con coordinación.

Guía para padres preocupados

Este apartado dirigido a los padres advierte sobre los riesgos de minimizar el consumo de alcohol al compararlo con los de su época,  asimismo señalan que una actitud alarmista no es operativa. A lo largo del capítulo se discute la importancia del lugar y el rol de los padres a la hora de que los hijos vayan incorporando la autorregulación de impulsos y la aceptación de límites. Se incluyen dos cartas de adolescentes y las respuestas de sus compañeros,  como técnica utilizada en los talleres.

Finalmente, se hace una serie de aportes, como guía para los padres y se estimula a la participación en talleres. Algunas de las ideas más importantes se destacan en recuadro.

En el segundo capítulo se proponen talleres conformando diferentes técnicas como  proyecto metodológico para que los educadores puedan trabajar los seis ejes temáticos propuestos en el ámbito liceal.

Se utiliza el relato de una situación liceal para introducir técnicas metodológicas para trabajar en talleres preventivos en el ámbito educativo.

Se introduce el concepto de agente educativo o técnico como aquella persona que se ocupará de la selección de las técnicas adecuadas para los objetivos planteados y su instrumentación de acuerdo a las características de los grupos y singularidades de sus integrantes.

El trabajo con adolescentes requiere que la técnica tenga sostén metodológico.

Dada la importancia de lo grupal en la adolescencia como espacio facilitador de la reflexión y simbolización, es en el grupo donde se pueden sentir acompañados y donde se puede construir pensamiento colectivo.

“Los talleres se plantean como espacios de creación, de investigación y de juego” (pp. 96).

Se proponen un conjunto de posibles objetivos para el trabajo preventivo:

  1. Postergar la edad de inicio del uso de alcohol.
  2. Operar sobre la percepción de normalidad del consumo, modificando las creencias, actitudes y conductas de los adolescentes.
  3. Incrementar la percepción del riesgo.
  4. Potenciar el uso de factores protectores: habilidades y competencias personales.
  5. Reducir el uso del alcohol y el consumo de alto riesgo.
  6. Fomentar factores de protección familiar.

Los autores sostienen que previo al trabajo con los adolescentes es necesario un acuerdo con la institución educativa que explicite los objetivos y metodología, lo cual evita los malentendidos.

Se propone un posible recorrido en torno a ejes temáticos y para cada uno de ellos una serie de actividades. Para cada actividad se plantean los objetivos, el material necesario, el desarrollo del taller y la reflexión final. Puede constar cada taller de varios momentos y cada actividad desarrollarse en más de un taller.

  1. “Certezas” versus Información. Talleres: 1) Temores y expectativas, 2) Asociando libremente, 3) Redacción del diario,  4) Programa periodístico y 5) Test de riesgo.
  2. Construyendo subjetividad. Talleres: 1) La propaganda y 2) Campaña publicitaria.
  3. Mundo adulto, Mundo adolescente: 1) Las dos cartas y 2) ¿Y nuestros padres qué opinan?
  4. Nuevos rituales: 1) El marciano en la previa y 2) El Video de dos finales.
  5. El alcohol como lubricante social: 1) El acercamiento y 2) Los comics.
  6. Impulsividad versus reflexión: 1) Los trípticos y 2) La pausa.

Comentarios

El consumo abusivo de alcohol de los adolescentes es un fenómeno social cada vez más extendido, de intensidad creciente, de inicio cada vez más temprano y cada vez más universalizado aunque con características locales. Se asocia además a otras conductas de riesgo con consecuencias para la salud y la vida de los adolescentes.

Lo interesante de la propuesta del libro es que busca ampliar la red y multiplicar agentes y espacios de salud con los recursos humanos de la propia comunidad.

El formato de diseño (recuadros) y de información (artículos científicos, viñetas, preguntas más frecuentes) hacen amena su lectura a “no especialistas”, justamente donde apunta el objetivo del libro: las personas que rodean a los adolescentes (padres y educadores).

Aún cuando está dirigido a padres y educadores es un importante aporte para todos quienes desde distintas disciplinas trabajan con adolescentes.

Doctora Rosario Oyenard

Miembro titular de la Asociación Uruguaya de Psicoterapia Psicoanalítica.

[1] Dr. Gabriel Rossi: Médico Psiquiatra de Niños y Adolescentes, Master en Drogodependencia, Univ de Deusto, BilbaoE-mail: gabriel.rossi.gonnet@gmail.com

Lic. Miguel Carbajal. Psicólogo, Psicólogo educacional, Psicoterapeuta, miembro de AUDEPP E-mail: miguelcarbajalarregui@gmail.com

Lic. Allen Bottrill: Psicólogo, Psicólogo educacional, especialista en Ludopedagogía E-mail: allenbottrill@hotmail.com

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